Eduardo Sosa: Cada pequeño éxito es fruto de la constancia

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Por Yany Díaz, El Kentubano (Edición 126, enero 2020)

Mi entrevistado conoce bien lo que es levantar un negocio con esfuerzo y sacrificio. Junto a su familia llegó a este país como parte del Programa de Lotería de Visas del gobierno de los Estados Unidos en el año 2001 y se radicó primero en la Isla del Encanto, para luego llegar a la ciudad de Louisville, Kentucky, en el año 2004. Desde que arribó, tuvo muy claro que su meta era tener su negocio propio y formando un equipo sólido junto a su esposa han logrado levantar uno de los emprendimientos más prósperos dentro de la comunidad cubana.

Eduardo Sosa, ¿Cuándo surge esa idea de crear tu propio negocio?

“Yo creo que me sucedió como a todos los que llegamos a este país, aquí vinimos a luchar, a trabajar. En mi caso fue ver que existía una necesidad por parte de los cubanos que vivíamos aquí de comprar productos típicos nuestros. Inicié junto a mi primo con Latin Corner en Taylor Boulevard. Al inicio fue duro, en el primer año fue de aprendizaje. Fue una bendición contar con el apoyo incondicional de mi esposa Marquelines Pavón y también de creer y tener fe en que cada pequeño éxito debería ser fruto de la constancia”.

Natural del barrio de Buenavista, en la provincia de Las Tunas, me comentabas que fue tu padre quien te enseñó a trabajar desde temprana edad.

“Me enseñó el valor de ganarme lo mío con esfuerzo. Desde los siete años me mandaba a hacer mandados o salía a vender lo que el cultivaba. Luego estudié y después del trabajo salía a vender en mi bicicleta. La lucha del cubano por la subsistencia nos hizo crecernos y creo que ese espíritu viene en la sangre de cada uno de nosotros.”

Luego de Latin Corner abrieron Latin Food and Bakery, ¿cierto?  

“Yo nunca he tenido miedo al fracaso, si no lo intentas nunca vas a saber si eres capaz de lograrlo. Este es un negocio que hemos expandido, tenemos también una cafetería y un salón de fiestas. Somos una familia y cada paso que hemos avanzado se lo debemos a esta comunidad cubana que nos ha apoyado, a cada cliente que nos visita, nos recomienda y nos motiva a dar lo mejor de nosotros.”

Comenzar un negocio es difícil. Y no sólo en la práctica o financieramente, también a nivel físico. ¿Consideras que ser tu propio jefe requiere menos esfuerzo?

“Al contrario. Es cuando más se trabaja porque sabes que crecer depende de ti y de estar alentando a tu equipo. Mi trabajo es el legado para mis hijos. Yo aprendí empíricamente, sin saber idiomas, contando con apenas apoyo de quienes talvez tenían más conocimiento. Me siento orgulloso de lo que hemos creado en familia, del equipo de trabajo y de la fidelidad de nuestros clientes. Apoyo cien por ciento a quienes quieran emprender. Este es un país de oportunidades y crecer en él, siempre va a depender de nosotros como comunidad. Todo el que quiera aprender puede contar conmigo.”

¿Qué le recomiendas a quienes deseen tener su propio negocio?

“Que es normal tener miedo, pero hay que confiar en las habilidades propias. ¿Qué necesitas para comenzar un negocio? Tres cosas simples: conocer tu producto mejor que nadie, conocer a tus clientes y tener un deseo enorme de tener éxito”.