Arte local: José Ángel Blanco, pasión por la percusión

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Por Yany Díaz, El Kentubano (edición 130, junio 2020)

En sus manos cobran vida los sonidos y las composiciones rítmicas de un instrumento que por años ha sido parte indispensable de la música cubana y latina. Nadie disfruta como él su pasión por los timbales, una herencia que le viene de familia y que se concretó en uno de los barrios más famosos de La Habana: Los Sitios.

Recién llegado a la ciudad de Louisville, José Ángel Blanco Lissabet, es de las nuevas y más talentosas generaciones de músicos cubanos que han destacado en el panorama artístico de la Isla.

¿Qué recuerdas de Los Sitios?

“Mi barrio siempre lo tengo presente, allí está parte de mis raíces, el impulso que me ayudó a superarme. Yo provengo de una familia humilde. Me enorgullece decir que vengo de allí y lo que he logrado.”

¿Cuándo surge el interés por la percusión?

“Desde bien pequeño, puesto que mi padre Ángel Antonio Blanco es músico, saxofonista. Siempre en mi casa hubo ese ambiente musical. Mi madre, Maritza Lissabet, a pesar de que era dentista también me inculcó ese gusto por el género bailable. Mi padre fue la persona que más influyó en mí.”

Siendo su padre saxofonista te llamó más la atención la percusión.

“Cuando era niño en mi casa se escuchaba la Original de Manzanillo, mi primera inclinación no fue por la percusión, con dos palitos me imaginaba tocando el violín. Sin embargo, un día comencé a sacar todos los calderos e improvisaba mis propios instrumentos en la sala y comenzaba a imitar todos los patrones rítmicos de las orquestas que se escuchaban en la casa.  El interés surgió a muy temprana edad y mi padre, músico al fin, me observaba y aunque no era percusionista si había tocado con los mejores de Cuba y fue quien me motivó. Estudié en la Escuela Elemental de Música “Manuel Saumell”.”

¿Cuba es un país de gran tradición en la percusión, quienes influyeron en tu estilo?

“Yo crecí escuchando a los compañeros de mi padre, los mejores de Cuba, pero hay alguien que verdaderamente influyó en mi estilo, un músico con una carrera impresionante y del que me siento premiado de sentir como mi familia, su nombre es Calixto Oviedo. Uno en la música cuando está en el proceso de experimentar se fija mucho en otros y siendo músico profesional me sigo inspirando en otros percusionistas. Me identifico mucho con la forma de tocar del venezolano Luis Quintero.”

¿Con 18 años comienzas a tocar profesionalmente, cierto?

“Comencé con la Orquesta de Félix Baloy, luego con el Conjunto Roberto Faz, donde tuve la oportunidad de tocar con figuras del Buenavista Social Club. También con Sixto Llorente “El Indio”, con la Orquesta de Haila, Alain Daniel, Pablo FG e Isaac Delgado, entre otras colaboraciones musicales. Disfruté trabajar con todos, porque cuando amas lo que haces sientes la satisfacción más grande que existe.”

¿Qué proyectos te encuentras desarrollando en estos momentos?

“Desde que llegué a la ciudad me abrió las puertas Kentucky Salsa All Stars, la orquesta de un hermano, Edel Roque, quien a pesar de ser percusionista al igual que yo, me ha dado esta gran oportunidad. También soy la imagen de una compañía de platillos “Soultone”.

“Proyectos futuros: quiero dedicarme a hacer música y este comienzo es un impulso para llegar lejos.”