La cocina en la Villa de Louis: La Bodeguita de Mima, el Rolls-Royce de la gastronomía en la ciudad

0
254
Columnista: Oscar Puig

Por Oscar Puig, Louisville KY

Nuestra primera visita al nuevo restaurante de Louisville, “La Bodeguita de Mima”, fue un éxito, en todos los sentidos.

Este proyecto, largamente acariciado y ahora devenido en realidad, es el más reciente del Olé Restaurant Group, liderado por el formidable chef Fernando Martínez Amar, y su tremendo equipo, entre los que sobresalen Yaniel Martínez (Co-owner y chef), Ioslan Matos (Chef), Rubén Plasencia (GM), Armando Rissotto (Cigar Specialist), Jaime Puente (Bar), Rick Moir (Co-owner y Director de Operaciones).

“La Bodeguita de Mima” ya es una referencia no sólo culinaria, sino cultural en toda la extensión de la palabra.

El lugar sorprende desde el edificio escogido, una majestuosa casona que sirve perfectamente para el propósito anhelado, de solo verlo, piensas en Cuba. La locación es excepcional, ubicado en el East Market District, epicentro gastronómico de la ciudad. Sin embargo, la magia, la verdadera magia comienza al subir la escalera, guardada por dos soberbios leones, réplica de los famosos felinos del Paseo del Prado habanero. Al entrar, parte del alegre equipo te da la bienvenida y te invita a una acogedora salita desde donde disfrutas de la enorme barra de madera, al más puro estilo Sloppy Joe’s y de la música tradicional cubana en vivo.

Ningún detalle está dejado al azar; paredes y mesas decoradas con fotos, pinturas, afiches, lámparas, banderas, un conjunto que te transporta, lo quieras o no, a una Cuba lejana en el tiempo y presente en la memoria de muchos, una Cuba añorada y distante, una Cuba que es nuestra y que al mismo tiempo nunca nos perteneció, una Cuba del imposible, de lo que era, de lo que pudo ser y nunca fue.

En el salón principal, un enorme mural fotográfico, merece más que unas palabras. Imágenes de Bola de Nieve,  Benny Moré, el Caballero de París, Kid Chocolate, Celia Cruz, Álvarez Guedes, se rinden ante la reina del lugar, la real Mima, Yolanda Amaro, madre del Chef Fernando e inspiración y guardiana de cada proyecto de este equipo. Fenomenal foto y merecidísimo homenaje.

Unos pasos más y llegas al patio, una bien concebida estructura de madera, que alberga un buen número de mesas, repartidas de manera orgánica, permitiendo la difusión del vapor de agua refrescante que tanto se agradece en estos meses de intenso calor, y de la buenísima música, esta vez de la mano del super talentoso Osmany Chauvin Elías con su saxo.

Ahora, ¿qué sería de un buen restaurante si la comida no estuviera a la altura de la puesta en escena?, pero con Fernando Martínez en los controles de cocina, eso jamás pasaría, un graduado de Le Cordon Blue de París, nunca decepciona. Un menú balanceado donde conviven sin estridencias, aperitivos, sándwiches, sopas, ensaladas, arroces, carnes, pescados y mariscos, marinados con una excelente coctelería in house, vinos, cervezas y una amplia selección de jugos naturales de fruta. Mención aparte para el trago Bodeguita, una mezcla entre Daiquirí y Mojito y que es refrescante y atrevido; y para el Santería, un lujo para los sentidos, y a mitad de camino entre la coctelería molecular y la tradicional.

De todo lo que probé, hay platillos que se convertirán en clásicos gastronómicos a nivel local; las croquetas de jamón ibérico, delicadas y perfectamente ejecutadas, con una bechamel sólida y cremosa al mismo tiempo, donde el Ibérico es el protagonista principal, guardado por una cubierta crocante que es una delicia para el paladar y una música para los oídos. Las empanadas, de pollo o de carne molida son excelentes, de un bocado las devoras porque no están concebidas para llenarte la panza, sino para prepararte para el festín por venir. Lo mismo pasa con los tostones rellenos, una fiesta de colores y sabores, cada uno más sorprendente que el otro.

De los principales, el lechón asado con congrí y yuca, buque insignia de la cocina cubana, es perfecto y se nota. El Salmón Varadero fue una mayúscula sorpresa por el marinado de piña. Ahora bien, el Arroz con Pollo a la Chorrera es otra cosa. En una de sus gentiles visitas a la mesa, conversé con el amigo Fernando sobre la concepción del lugar y me decía que él sólo trataba de recrear los sabores de su infancia, pero que no podía competir con la memoria. Permíteme decirte Fernando, que estás equivocado, ese plato tuyo me hizo competir con la memoria, regresar a mi temprana infancia y me vi de nuevo en aquella pequeña mesa de madera, acabando como un niño loco con el arroz con pollo de mi mamá y en ese combate emocional, me aguanté las lágrimas para no llorar. ¡Gracias miles!

Los postres, punto obligado para nosotros los cubanos, dulceros por excelencia, son de otro planeta. El Habano de chocolate en su caja de puros nos dejó perplejos… El tres leches elegido fue de lo mejor que he probado jamás, cremoso, suave, donde ningún tipo de leche sobresale por sobre la otra, sino que se unen armónicamente, rematado por ese merengue quemadito, ¡quién no quemó merenguito en Cuba caballeros¡

En fin, que todo, absolutamente todo en este lugar es de primer nivel, el edificio, la decoración, el ambiente, la música, el servicio, el staff (¡un caballero el Manager Rubén!), la comida, los tragos. Yo no sé cómo funciona la afamada guía gastronómica Michelin, pero si yo tuviera que elegir algún restaurante en la Villa del Rey Louis para darle la tan codiciada estrella, sería sin dudas La Bodeguita de Mima, el que para mí opinión muy personal, es ahora mismo, el Rolls-Royce de la gastronomía en la ciudad.

No se lo pierda, vaya y compruebe usted, ¡No deje que se lo cuenten!