Cocina local: El Mundo, Rock’ n’ Roll y serenata en la cocina mexicana

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Por Oscar Puig, Louisville KY (ElKentubano, edición 133, septiembre 2020)

La primera vez que oí hablar de este restaurante fue de manera curiosa. Un colega de trabajo por aquel entonces en un ya lejano 2016, a la hora del almuerzo me comentó sobre este lugar, sabiendo que yo había vivido en México, y debo decir que desde el momento que puse un pie adentro de El Mundo, fue amor a primera vista o primera quesadilla, ya no estoy muy seguro.

Como no amar un lugar que homenajea con bombo y platillo una de las cocinas más fantásticas y celebradas de la historia de los fogones. Cuando en 2014 llegué a la Ciudad de México, todo me parecía gigantesco; edificios, mercados, avenidas, una masa humana que se desbordaba en el Metro, se desparramaba en las aceras centelleantes y modernísimas de Reforma, en las torcidas callejuelas del Barrio Bravo de Tepito y q se arremolinaba aristocrática en Polanco. Pero lo que me robó el corazón, lo que volvió loco de atar a un desquiciado por la comida como yo, fue precisamente eso, las dimensiones casi inhumanas de la cocina mexica, los olores, los colores, los sabores, todo en una danza maravillosa que se convertía en tacos, flautas, chilaquiles, huaraches, empanadas, enchiladas, sopas, tlayudas, caldos, tortas, pozoles, mole, arroces, salsas, barbacoa, asada, chiles y más chiles, chiles sin parar, con sus esencias que penetraban paredes, ropas, tejidos y se unía al olor de la tortilla recién hecha y te dejaba en un estado que debe ser lo más parecido a la felicidad.

El Mundo, restaurante con más de 20 años establecido en la ciudad es, para este humilde redactor, el mejor embajador de la herencia milenaria gastronómica de un imperio lejano en el tiempo, construído alrededor de su grano fundacional, el maíz. Y lo que más mérito tiene es que lo ha hecho en un estado donde, según datos aportados por el American Immigration Council, existían en 2018 casi 30 mil mexicanos, cifra que seguramente habrá crecido para las fechas que corren. Eso podría llevar a un pensamiento que aquí no aplica, se supone que deberían refinarse los sabores, darse vueltas de tuerca a recetas y aplicar políticas de marketing para atraer clientes. Pues no, El Mundo, que tiene una tremenda competencia con las docenas  de lugares  de comida mexicana que pululan en la ciudad, incluso bien cerca de su magnífica locación de Frankfort Avenue; se mantiene fiel a la tradición y tanto su salón principal como su alegre patio, homenajean a esas cantinas obreras de “comida corrida” que mataron mi hambre en la Colonia Narvarte y donde por 30 pesos almorzaba sopa, arroz, carne, agua de chía, postre y las infaltables tortillas, humeantes y recién hechas que me servían no pocas veces de cuchara. 

El Mundo - Restaurant | 2345 Frankfort Ave, Louisville, KY 40206, USA

El Mundo no falla en su menú, aun en tiempos de Covid y con una carta reducida, mantiene clásicos inalterables. Los totopos, americanizados en chips, verdadera obra maestra del maíz en un bocado, acompañados del mejor guacamole que he comido, y he comido muy buenos. Es un guacamole sin tonterías, sin adornos, sin turbo mix y sin cocina molecular. Vasto, amplio, apabullante, con el limón justo y con los trozos de esmeralda “aguacatada” que masticas y se te deshacen en la boca. Pecaminoso manjar verde, que homenajea al aguacate, núcleo duro junto al maíz de la cocina y de la vida de un país vibrante.

Las enchiladas de El Mundo no tienen nada que envidiarle a las mejores hechas por Lola, mi querida Lola, esa india de Guerrero, gentil y risueña, que con tanto cariño cocinaba cantidades astronómicas de delicias; ¡cómo olvidarme de esas gorditas de chicharrón! Las enchiladas en cuestión, son pornográficas a la vista, grandes, muy grandes, rellenas a tu elección, de pollo o cerdo, guarnecidas con el queso y guardadas por un arroz simple y efectivo, unos frijoles calientes y agradecidos, una buena ensalada de vegetales con salsa verde y por el mole, oh, el mole, motivo de no pocas discusiones en cuanto a su origen y de no menos simposios y congresos. Mezcla celestial, hay tantas versiones sobre su origen como recetas y tipos existen. De esta salsa prehispánica, hay poco que aportar, solo invitar al convite, dejarse llevar por la leyenda que narra una caída graciosa donde por error divino, cayeron en la cazuela chiles, almendras y chocolates y se mezclaron para crear el mole.

El Mundo - Restaurant | 2345 Frankfort Ave, Louisville, KY 40206, USA

Las carnitas son un manjar, suaves, suntuosas, a lo grande que permiten mordida, cocinadas por horas a fuego lento hasta alcanzar ese dorado externo, ese dulzor que tan bien le viene al arroz, al frijol sempiterno, a la tortilla, las cebollas rojas grilladas, y al queso en armonía con la salsa verde de albahaca.

No hay manera de equivocarse con la orden, ya sean los tacos, el atrevido poblano relleno, los nachos, burritos, quesadillas, lo que sea es una garantía segura de éxito para la panza y alegría para el corazón. Porque eso es comer, alegría y fiesta, rock’ n roll y serenata y si algún lugar donde llenar la barriga es sinónimo de pirotecnia, ese lugar es México.

Olvídese de rankings de TripAdvisor, de listas elaboradas basadas en no sé qué algoritmos, si quiere encontrar en la Villa del Rey Louis, un lugar que honre a la que es para mí, la mejor gastronomía del mundo, a la que fue declarada en 2010 como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), lléguese a El Mundo, no saldrá decepcionado y quizás, nazca una historia de amor, a primera vista o a primera quesadilla. Arriésguese.