Consejos del profesor Mesa: El papel de la familia para prevenir el consumo de drogas

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Profesor Braulio Mesa

Por Braulio Mesa, ESL Newcomer Academy/ (502) 485-6324; braulio.mesa@jefferson.kyschools.us 

(El Kentubano, edición 133, septiembre 2020)

 Hoy día hay una gran preocupación por parte de los padres, al ver como cada vez a edades más tempranas, aumenta el consumo de las drogas en los adolescentes. Este no es el primer artículo que dedico a este tema, pero hoy quiero enfocarme fundamentalmente en la prevención. O sea, hacer un recordatorio sobre qué podemos hacer al respecto. A menudo expresamos que las instituciones gubernamentales tienen que jugar un papel más decisivo en la prevención, pero estos no pueden entrar en los hogares y sustituirles, por lo que los padres y la familia son de vital importancia.

Hay infinidad de factores que influyen, directa o indirectamente, en el consumo de las drogas, como por ejemplo, problemas familiares, no saber resolver algún conflicto, baja autoestima, etc. Pero definitivamente, los padres son los que más pueden ayudar a reducir la incidencia de estos factores, pues son los que conviven con los niños desde las más tempranas edades y aunque el medio influye, somos nosotros los que tenemos que hacer que aunque influya, nunca llegue a determinar.

Cada familia tiene su propio estilo de educación. Hoy vamos a tratar los 4 estilos básicos y así usted podrá conocer cuál es el suyo y saber si lo puede mejorar.

Estilo represivo: Se basa en la autoridad extrema. Impide la comunicación ya que los hijos no sienten el apoyo de los padres pues todo se basa en el cumplimiento de las normas establecidas y rígidas. Hay control, pero no hay apoyo.

Estilo sobreprotector: Existe un control intenso de lo que hacen los hijos, pero no de las normas que deben cumplir, o sea, todo se basa en un exceso de cariño. Se les protege, pero no se les hace responsable de sus actos. Los padres quieren ser amigos de sus hijos y esto impide ver su papel de educadores, especialmente a la hora de imponer control. Hay apoyo, pero no control.

Cómo prevenir el consumo de drogas

Estilo indiferente: En este caso no hay ningún control sobre los hijos. Se espera que todo lo hagan ellos. No hay nada de comunicación y los vínculos de cariño son bien escasos. Los hijos solo reciben muestras de descontento de los padres cuando cometen algún error y casi nunca reciben palabras estimulantes. Ni hay control, ni hay apoyo.

Estilo fortalecedor: El control sobre los hijos es firme, pero flexible. O sea, varía de acuerdo a la edad, a la madurez y a la autonomía que se merezcan, de esta manera, los padres propician que sus hijos vayan asumiendo las normas por sí mismos. Se les reconoce sus deberes y también sus derechos. Se apoyan, se interesan por sus cosas, se elogian cuando es necesario y se toman medidas en caso contrario. Es el estilo más adecuado para prevenir el consumo de las drogas. Si hay apoyo y si hay control.

Además de apoyo y control, hay otras cosas que hay que conocer y poner en práctica, para alejar a nuestros hijos del consumo de las drogas. Hablamos de la comunicación, la claridad y precisión al tratar un problema, centrarse en el presente, abordar un tema a la vez, escucharlos con atención, mostrar interés en sus preocupaciones y comprender sus puntos de vista. Ahora, hay que evitar por todos los medios los hábitos negativos, como, generalizar, criticar a la persona en vez de a la conducta, culpar, reprochar, amenazar, etc.

Pero, para tratar de prevenir este problema, los padres deben actuar en varios frentes, como por ejemplo: la identidad de los hijos, sus gustos y preferencias, su grupo de amigos, deportes o actividades que realiza, el vecindario en que vive, y un sinfín más. Cumplimentando estos pasos, todavía es poco, hay que dosificar el tiempo libre de nuestros hijos y a que dedican este tiempo. La regla de oro es que mientras más tiempo dispongan sin hacer nada, más tiempo tendrás de pensar en las drogas, por eso tenemos que mantener lo más ocupadamente posible el horario de nuestros hijos, en actividades productivas, educativas, recreativas y deportivas. Pero, si a pesar de todo, un familiar nuestro se ve envuelto en este problema y no podemos hacer nada, solicita ayuda profesional. Cada comunidad dispone de un centro de salud (Health Center) que atiende esta enfermedad. No todos tienen personal bilingüe, pero sí ofrecen muy buenas terapias y consejerías.