Rostros locales: Christian Frontado, psicología, fotografía y servicio desde el corazón
El Kentubano, exaltando, reconociendo, y aplaudiendo las buenas obras y a los líderes de nuestra comunidad
Christian Alejandro Frontado Dordelly, nacido en Caracas, Venezuela, llegó a EEUU en 2015 buscando libertad, seguridad y tratamiento médico. Sus primeros meses estuvieron marcados por la soledad y la barrera del idioma. En medio de esa adaptación descubrió, aún en la escuela, su interés por escuchar y acompañar a otros, lo que más tarde lo llevó a obtener una beca completa para estudiar Psicología en la Universidad de Kentucky, camino que hoy reconoce como su mayor acierto.

¿En qué momento descubriste tu interés por la Psicología y por qué decidiste estudiarla en la Universidad de Kentucky?
Descubrí mi interés en la Psicología en la secundaria, cuando escuchar a mis amigos se volvió natural para mí. Al aplicar a la universidad, buscaba una beca completa y la Psicología era lo que más alineaba con mis intereses. Tras cuatro años en UK, confirmo que fue la elección correcta.
¿Qué ha sido lo más transformador que has aprendido durante tu carrera universitaria?
Aprendí la importancia de elegir una carrera que realmente te apasione. La Psicología me ayudó a conocerme mejor, a reconocer mi vocación de servicio y a entender el impacto positivo que puedo tener en mi comunidad, especialmente en la población hispana con la que he trabajado como voluntario e intérprete.
¿Cómo comenzó tu relación con la fotografía dentro de la universidad?
Tomé fotografía como parte del Honors College sin esperar disfrutarla, pero al aprender la teoría y analizar grandes imágenes, se volvió una pasión. Descubrí que podía amar tanto la ciencia como el arte, y que la fotografía me ofrecía una forma distinta de explorar y expresar ideas.
¿Qué te atrajo de la fotografía publicitaria y cómo fue tu primera experiencia profesional?
Mi interés nació cuando la presidenta de Buena Vida buscaba fortalecer la presencia visual de la compañía. Me ofrecí como especialista en redes y luego como fotógrafo oficial. Desde entonces, mis imágenes se usan en redes, impresos y hasta noticias locales. Fue un reto al principio, pero hoy considero a mis compañeros como una segunda familia.
¿Cómo equilibras la universidad, la Psicología y tu trabajo fotográfico?
Es un reto, sobre todo porque vivo en Lexington y trabajo en Louisville, pero la flexibilidad de la fotografía me ayuda. Organizo mis clases para las tardes y trabajo temprano en eventos, editando por las noches. Es una rutina exigente, pero manejable.
¿Qué elementos consideras esenciales para crear imágenes que conecten con el público?
La clave es capturar sonrisas y emociones reales. Trabajo atento a los gestos, al momento exacto y a la composición, porque una fracción de segundo cambia la historia de una foto. También cuido que el fondo acompañe la emoción principal.
¿Cómo describirías la evolución de tu estilo fotográfico?
Mis fotos hoy son más coloridas y expresivas. Busco que cada imagen cuente una historia emocional, apoyándome en colores que evocan sensaciones. Mi estilo creció junto a mi comprensión de mis propias emociones.
¿Qué es lo que más disfrutas al trabajar con compañías y en campañas creativas?
Disfruto conectar con la gente. Escuchar sus historias me ayuda a definir el mensaje visual. Una de mis campañas más significativas fue sobre los recortes de Medicaid, porque pude reflejar en mis fotos la realidad y emociones de quienes dependen de ese servicio.
¿De qué manera sientes que la Psicología y la fotografía se complementan en tu vida?
La Psicología me da el entendimiento emocional y la empatía; la fotografía, el lente para capturarlas. Ambas se unen cuando convierto historias reales en imágenes que transmitan alegría, nostalgia, amor o esperanza.
¿Qué sueños o proyectos te gustaría desarrollar en los próximos años?
Quiero ser Psicólogo Industrial/Organizacional. Tras graduarme, planeo trabajar en Recursos Humanos y luego cursar una Maestría. También seguiré fotografiando y aprendiendo, manteniendo abiertas todas las posibilidades que me apasionen.
Por Yanet KantAlma, El Kentubano (edición 197, enero 2026)










