Auge del robo de aceite vegetal por el crimen organizado
Lo que alguna vez fue considerado un simple residuo de freidoras y cocinas industriales se ha transformado en un botín codiciado. El aceite de cocina usado (UCO, por sus siglas en inglés) está en la mira de bandas organizadas, que han convertido el reciclaje de grasas en un mercado negro sumamente lucrativo.
Un residuo con valor de mercado
Detrás de miles de restaurantes existen tanques que almacenan cientos de galones de aceite tras freír patatas o pollo. Este líquido, lejos de ser basura, es una materia prima esencial para la producción de biocombustibles y alimento para animales. Actualmente, las empresas de reciclaje pagan a los restaurantes por recolectarlo, ya que su valor ronda los $1.50 por galón.
Esta revalorización ha disparado los incidentes delictivos. Según reportes de empresas del sector, los robos están aumentando a un ritmo alarmante. Los delincuentes operan con rapidez: utilizan camionetas equipadas con bombas de succión caseras y mangueras para vaciar contenedores de hasta 300 galones en cuestión de minutos, operando bajo el amparo de la noche.
El impacto en la industria: El caso VOCARS
La empresa VOCARS, con sede en Louisville y que opera en Indiana, Kentucky y Ohio, es un claro ejemplo de las víctimas de esta tendencia. A pesar de recolectar aceite en unos 3,000 establecimientos, la compañía asegura que el robo está drenando sus suministros y ganancias.
Para intentar frenar la sangría, VOCARS ha tomado medidas drásticas:
- Inversión de $600,000 en contenedores antirrobo (que cuestan el triple que los convencionales) y en la contratación de detectives privados.
- Pese a estos esfuerzos, la empresa estima pérdidas adicionales de entre $300,000 y $400,000 para este año debido al producto sustraído.
“Es frustrante. La policía realiza arrestos, pero conseguir condenas que impliquen tiempo en prisión es sumamente difícil”, señalan portavoces de la industria.
Mientras el precio de los combustibles renovables siga al alza, las empresas de reciclaje se verán obligadas a seguir blindando sus tanques, esperando que la seguridad reforzada logre detener un crimen alimentado por algo que la mayoría de la gente simplemente desecha.
Foto: gemini.google.com









