Cierre total de la I-65 programado para este verano
Los conductores que transitan diariamente por Louisville tienen aproximadamente cuatro meses y medio para prepararse mentalmente: se avecina un verano de desvíos, rutas alternativas y paciencia obligatoria. Las autoridades han confirmado el cierre total de la interestatal I-65, una medida drástica que transformará la dinámica del tráfico en la ciudad durante los meses más calurosos del año.
Los planificadores del proyecto han sido transparentes sobre la dificultad de esta decisión, abordando la logística bajo una premisa realista: simplemente “no existe un buen momento” para cerrar una arteria tan vital como la I-65. Sin embargo, tras analizar el calendario de eventos de la región, se ha optado por el “mal menor”.
El calendario de obras se ha fijado estrictamente para los meses de junio y julio. Esta ventana de tiempo es estratégica. El objetivo es que las interrupciones masivas comiencen justo después de que finalice el frenesí del Derby de Kentucky, permitiendo que la ciudad respire tras las carreras. Asimismo, la meta crítica es que el flujo vehicular se reanude —o al menos se normalice considerablemente— antes de dos hitos importantes de agosto: la inauguración de la Feria Estatal de Kentucky (Kentucky State Fair) y el regreso de los autobuses escolares por el comienzo del nuevo año lectivo.
Ante el inminente cierre, el Gabinete de Transporte de Kentucky (KYTC) ya ha comenzado a trazar el plan de contingencia. Actualmente, se ha publicado un desvío oficial en línea para orientar a los conductores. La recomendación principal es evitar por completo la zona afectada de la I-65 utilizando la línea Watterson (I-264) para rodear la ciudad, conectando hacia o desde la I-64.
Se insta a la comunidad hispana y a los trabajadores que dependen de esta ruta a planificar sus desplazamientos con antelación, considerando que este verano el camino a casa podría tomar más tiempo de lo habitual.
Foto: gemini.google.com









