Rostros locales: Una nueva meta para Tatiana Coca, Next Runway Star
El Kentubano, exaltando, reconociendo, y aplaudiendo las buenas obras y a los líderes de nuestra comunidad
Como cubana que tuvo que dejar su país por una dictadura, quiero representar con orgullo a nuestra comunidad y llevar nuestra historia a plataformas como Vogue y Forbes. Mi historia es la de miles de cubanos que no se rinden.

Mi nombre es Tatiana Coca, nací en Cuba y mi historia comenzó marcada por el abandono de mis padres desde mi nacimiento y por la violencia doméstica que viví a causa de mi madre.
Hace veinte años dejé mi país buscando libertad y un futuro diferente para mi hijo. No salí de Cuba persiguiendo riquezas, sino la oportunidad de vivir sin miedo y de ofrecerle la libertad a mi familia que yo siempre soñé. Dejé atrás mi tierra, mis costumbres y una parte de mi corazón, confiando en que Dios abriría un camino.
La vida ha intentado detenerme, he pasado por múltiples cirugías, entre ellas una remoción de senos reconstructiva preventiva, batallo con una enfermedad del sistema inmunológico acompañado de ataques de pánico, depresión severa y la fractura de tres vértebras de mi espalda que me dejó sin poder caminar durante tres largos meses. Aún sufro las consecuencias de esas pruebas, pero mi fé me sostiene cuando mi cuerpo parece no poder continuar. Cada batalla confirma mi propósito y la fidelidad de Dios.
Desde mis pequeñas plataformas he levantado mi voz por mi pueblo cubano, que necesita libertad. Llevo tatuadas en mi piel las palabras “Patria y Vida”, porque para mí no son un eslogan, sino un compromiso con Cuba y con quienes no pueden expresarse libremente.
Durante muchos años cargué heridas profundas, pero Dios me permitió transformar el dolor en perdón. Hoy puedo tener con mi madre una relación restaurada, entendiendo que perdonar no cambia el pasado, pero sí libera el futuro. Dios restauró mi matrimonio y lo que un día parecía roto, hoy es más sólido, fuerte y unido que nunca. Esa restauración me enseñó que cuando Dios reconstruye algo, puede hacerlo sobre bases mucho más firmes.
Después de diez años viviendo en Lexington, Kentucky, mi hijo sirve con orgullo como oficial de policía y yo he logrado construir mi propio camino como emprendedora a través de mi compañía “Harmony LLC”.
Hoy Dios ha puesto delante de mí la oportunidad de participar en Next Runway Star a mis cincuenta y un años, no es solo cumplir un sueño. Es demostrar que los sueños no tienen fecha de vencimiento y que cuando Dios abre una puerta, nadie puede cerrarla.
Anhelo que las nuevas generaciones de cubanos nunca tengan que elegir entre su patria y su libertad. No sobreviví para guardar silencio. Sobreviví para dar esperanza a quienes todavía creen que su historia puede cambiar. Y mientras Dios siga abriendo caminos, continuaré avanzando, inspirando y alzando mi voz. Porque cuando una cubana se levanta con fé, lleva consigo la esperanza de un pueblo entero. ¡Patria y Vida!
El Kentubano, edición 204, agosto 2026










