Marla y Marian Boado, ingenieras latinas sin miedo al éxito

El Kentubano, exaltando, reconociendo, y aplaudiendo las buenas obras y a los líderes de nuestra comunidad…

Su constancia se traduce en cuatro palabras: ¡sin miedo al éxito! Su pasión por un mundo que con anterioridad era solo reservado para hombres, la llevaron a romper los esquemas propios de la sociedad y seguir los pasos de su progenitor, principal fuente de inspiración y uno de “los motores” impulsores de este proyecto. Llegadas a los Estados Unidos en 2015, Marla y Marian Boado son dos ingenieras cubanas que recientemente decidieron emprender su propio negocio en la ciudad de Louisville.

Desde Cuba ya habían inclinado su vocación hacia la ingeniería, ¿qué las motivó a seguir superándose cuando llegaron a los Estados Unidos?

Marla: Al salir de Cuba, estábamos abandonando la carrera ya empezada en la CUJAE, y mi motivo fundamental para continuar mis estudios universitarios aquí, fue la decepción que tenía con la educación universitaria en mi país, su limitado acceso a la información, y calidad del profesorado. Era un sueño y reto personal el graduarme de ingeniería mecánica en una universidad americana.

Marian: Al llegar aquí trabajé en un taller de maquinado en Doral, Florida, haciendo lo que ya sabía hacer, rectificado de tapas, mandrinado de blocks y ensamblado de motores; aunque también aprendí de las diferentes tecnologías y máquinas que existen en un país desarrollado. Cuando empezamos las clases de inglés, tuve que dejar ese trabajo por problemas logísticos, y buscar algo a medio tiempo y cerca de casa. Durante ese tiempo conocí de la Escuela de Aviación George T. Baker en Miami, y lo que me motivó a superarme y cursar la especialidad de aviones en esa institución fue el verlo como una oportunidad única, imposible de soñar si viviese en Cuba. Esto despertó mi curiosidad y fue un reto, aprender de aviones, su mecánica y electrónica. Gracias a esa escuela conseguí un trabajo con simuladores de vuelo, donde además de arreglar simuladores aprendes a pilotar aviones y es fascinante. 

¿Recientemente decidieron emprender su propio negocio, cuéntenme acerca de este proyecto?

Marla: Al llegar aquí, seguimos los caminos convencionales: estudiar, obtener un empleo, etc. Pero siempre sentimos que a nuestro “super poder”, eso que nos hacía diferente, que era todo lo que habíamos aprendido de mecánica cuando trabajábamos en el taller con mi papá en Cuba, no le estábamos sacando provecho. Al principio pensábamos que este tipo de servicio no tendría tanta demanda, viendo que la reparación del motor de autos ligeros no es muy común y a eso era a lo que estábamos acostumbradas a ver en Cuba, donde todo se repara, pues no hay donde comprar un auto nuevo. Pero luego de cierto tiempo nos dimos cuenta de que principalmente para rastras y camiones, los motores si se reparan más frecuentemente, y vimos la oportunidad de aplicar nuestros conocimientos y ofrecer un buen servicio.

Nuestro taller se encuentra ubicado en 1423 Hugh Ave Louisville, 40213. La idea es fundamentalmente de nuestro padre, quien es “nuestro motor” y apoyo principal, pues tiene más de 30 años de experiencia en montaje y reparación de máquinas de herramientas, así como en recuperación de piezas. Él siempre tuvo el sueño de que unidas nos dedicáramos a aplicar todo lo que nos enseñó en su taller en Cuba. El consejo que nunca olvido: “estudia o ejerce lo que quieras, cualquier cosa, pero asegúrate de esforzarte siempre por ser la mejor”. También nuestra madre, nos enseñó a ser independientes, capaces y preparadas; ambos nos hacían aprender de todo, ya fuese manejar, tejer, pintar, jugar ajedrez o soldar.

Siendo este el comienzo de una nueva etapa, ¿qué proyectos futuros tienen?

Marla: Los planes futuros giran alrededor de la idea de ofrecer más servicios de reparación del motor. Empezamos enfocadas en las tapas, pues es el más común y sencillo. Pero creemos que otros procesos de recuperación, que conocemos y tenemos experiencia, serán de mucha utilidad para los clientes, como el rectificado de árbol de levas y cigüeñales, así como el encamisado de cilindros. 

Por Yany Díaz, El Kentubano (edición 143, julio 2021)

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