Rostros locales: Maykel Martínez, el baile siempre encontró el camino de regreso

El Kentubano, exaltando, reconociendo, y aplaudiendo las buenas obras y a los líderes de nuestra comunidad

Hay quienes descubren su pasión desde niños y otros la encuentran cuando menos la esperan. Ese fue el caso de Maykel Martínez. Aunque su formación profesional estuvo lejos de los escenarios, pues es licenciado en Economía, una audición para integrar el grupo artístico de la Universidad de Camagüey cambió el rumbo de su vida completamente, sin que él pudiera imaginarlo.

Lo que comenzó como una actividad universitaria terminó convirtiéndose en una experiencia que marcaría los siguientes 17 años de su historia. Durante ese tiempo el baile dejó de ser un  simple pasatiempo para convertirse en una verdadera escuela de vida, donde aprendió disciplina, constancia, responsabilidad y el valor del trabajo en equipo. Aquella etapa también le permitió desarrollar la seguridad para presentarse ante el público y comprender que el arte exige el mismo compromiso que cualquier otra profesión.

Su talento lo llevó a representar la cultura cubana en escenarios de Francia, Bélgica, España, Italia, Alemania, Austria, Portugal, los Países Bajos, el Sultanato de Omán, Chile y México. Cada viaje significó mucho más que conocer un nuevo destino; fue la oportunidad de mostrar parte de la identidad cubana y descubrir cómo la música logra conectar a personas de culturas completamente diferentes.

Al llegar a EEUU pensó que esa etapa había terminado. Como muchos inmigrantes, tuvo que concentrarse en comenzar una nueva vida, adaptarse a otra realidad y establecer nuevas prioridades. Incluso llegó a convencerse de que nunca volvería a impartir una clase de baile ni a presentarse frente a un público.

Pero el arte suele abrir puertas cuando menos se espera.

Una invitación para enseñar salsa volvió a conectarlo con esa parte de su vida que creía haber dejado atrás. Después llegaron nuevas oportunidades para colaborar en actividades culturales, apoyar proyectos comunitarios y compartir sus conocimientos con personas de diferentes edades y nacionalidades. Hoy continúa participando en iniciativas que promueven el baile latino en Louisville, convencido de que enseñar pasos también es una forma de preservar las tradiciones de su país.

El baile también terminó llevándolo a descubrir otra faceta que jamás había planeado desarrollar. Casi por casualidad aceptó conducir una celebración de quince años. Preparó cada detalle con la misma dedicación que ponía en los ensayos y el resultado fue tan positivo que comenzaron a llamarlo para animar otros eventos. Actualmente también trabaja como maestro de ceremonias, una labor donde combina experiencia, improvisación y cercanía con el público.

Cuando habla de enseñar salsa, Maykel insiste en que no se trata únicamente de aprender pasos. Lo que realmente disfruta es ver cómo las personas vencen la timidez, ganan confianza y terminan sonriendo al descubrir que también pueden bailar. Muchas de ellas nunca habían tenido contacto con los ritmos cubanos y encuentran en sus clases una forma diferente de conocer la cultura latina.

Para él, vivir lejos de Cuba hace aún más importante mantener vivas esas tradiciones. Considera que el baile, la música y las costumbres son parte de la identidad de un pueblo y que compartirlas ayuda a crear comunidad, fortalecer los vínculos entre los inmigrantes y acercar esa cultura a quienes desean conocerla.

Mirando hacia atrás, reconoce que la Economía le dio una profesión, pero el baile le regaló experiencias que jamás imaginó vivir. Lo llevó a recorrer el mundo, conocer personas inolvidables y descubrir una vocación que, incluso después de emigrar, siempre encontró la manera de regresar a su vida.

Por Yanet KantAlma, El Kentubano (Edición 204, agosto 2026)

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

WP Radio
WP Radio
OFFLINE LIVE