Rostros locales: Reydel León, cuando un hobby te lleva a volar más alto
El Kentubano, exaltando y aplaudiendo las buenas obras y a los líderes de nuestra comunidad

Reydel León Machado combina dos mundos muy diferentes: la tecnología y la aviación. Natural de Bayamo, Granma, estudió Ingeniería Informática y hoy trabaja en desarrollo de software. Su pasión por volar nació mirando aviones en EEUU, hasta que un vuelo de apenas 30 minutos le demostró que aquel sueño no era inalcanzable.
¿Qué tuviste que aprender para convertirte en piloto?
La FAA exige preparación teórica y práctica. Para obtener la licencia de piloto privado se requiere entrenamiento que incluye vuelos con instructor y en solitario, despegues, aterrizajes, vuelos nocturnos y recorridos entre aeropuertos. También hay que cumplir requisitos médicos y aprobar evaluaciones de conocimientos y una prueba práctica de vuelo, conocida como checkride.
¿Qué se siente estar al mando de un avión?
Es difícil explicarlo. Entre pilotos existe una frase: “Una milla de carretera te lleva una milla; una milla de pista puede llevarte a cualquier lugar”. Volar te da una sensación increíble de libertad y te permite ver el mundo desde otra perspectiva. También implica ser responsable del avión, del viaje y de tus pasajeros. Además, la comunidad de aviadores te conecta con personas y experiencias que probablemente nunca conocerías de otra manera.

¿Has vivido algún susto mientras volabas?
Una vez despegué con unos amigos y sentimos olor a quemado. El fuego es uno de los escenarios más temidos en aviación, así que inmediatamente regresé y aterricé. Revisamos el avión y no encontramos ningún problema. Cuando volvimos a despegar descubrimos que, a cierta distancia, alguien estaba quemando algo. De ahí provenía el olor. Al final, todo quedó en un susto.
¿Cuál ha sido una de tus experiencias favoritas como piloto?
Una de mis favoritas fue viajar con mi esposa a Saint Louis para pasar un fin de semana. Fueron unas cuatro horas de vuelo en cada dirección. Al regresar, nuestro pequeño avión estaba estacionado frente a la terminal privada, esperándonos para partir. También he vivido experiencias increíbles con otros pilotos: visitar el gran evento de aviación de Oshkosh, aterrizar en lagos en un avión anfibio y realizar viajes que han terminado convirtiéndose en aventuras inolvidables.
¿Qué tienen en común la informática y la aviación?

Más de lo que parece. En aviación utilizamos constantemente listas de verificación: antes del vuelo, durante diferentes etapas y para emergencias. He llevado esa misma estrategia al desarrollo de software para organizar mejor mi trabajo y obtener mejores resultados.
¿Qué le dirías a alguien que piensa que ya es demasiado tarde para comenzar un hobby así?
Yo comencé mi entrenamiento a los 35 años y conozco pilotos que empezaron después. Tampoco todos los pilotos privados son millonarios; muchos tienen trabajos normales y simplemente priorizan su pasión. Existen clubes donde varias personas comparten aeronaves, que es la opción que yo utilizo, y alternativas como el certificado de Piloto Deportivo. Muchas veces creemos que algo está fuera de nuestro alcance sin haber averiguado primero cómo hacerlo. Nunca es demasiado tarde para comenzar.
Por Yanet KantAlma, El Kentubano (Edición 206, octubre 2026)










