Rostros locales: Raimundo Cabrera, el arte de darle otra vida a lo olvidado
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Raimundo Cabrera descubrió su pasión por el arte en su natal Holguín, donde se formó en la Escuela Vocacional de Arte. Tras emigrar a EEUU, su vida tomó otros caminos y la creación quedó en pausa durante años, aunque su identidad como artista nunca desapareció.
¿Qué ocurrió durante la pandemia que te hizo reencontrarte con el arte?
Mi regreso comenzó alrededor de 2019, pero la pandemia me dio tiempo para pensar en todo lo que había dejado atrás. Volví al estudio y comencé a crear una obra tras otra. Después de las primeras piezas entendí que realmente había regresado al arte. Desde entonces he creado más de quince obras de gran formato.
Para quien nunca ha visto tu trabajo, ¿cómo describirías las piezas escultóricas que realizas?

Trabajo principalmente en grandes formatos y construyo mis piezas a partir de una acumulación de elementos. Me interesa que una obra tenga una presencia determinada cuando se observa desde lejos, pero que al acercarse revele otra realidad: una textura, una sombra, un gesto o un pequeño detalle que antes había pasado inadvertido.
Vivimos en una época en la que miramos una imagen durante unos segundos y enseguida pasamos a la siguiente. Yo busco lo contrario. Quiero crear obras que obliguen al espectador a detenerse, acercarse, volver a mirar y preguntarse cómo fueron construidas.
¿Qué materiales utilizas y cómo comienza una obra?
Mis piezas escultóricas nacen principalmente de objetos encontrados. Los recojo, los guardo o incluso los compro cuando descubro en ellos algo que llama mi atención. Muchos ya cumplieron su función original y probablemente terminarían olvidados.
No siempre sé cómo será la obra cuando comienzo. Voy descubriéndola a través de las relaciones entre los objetos, sus formas, texturas y proporciones. Primero existe una idea general y después cada elemento comienza a encontrar su lugar hasta construir algo que antes no existía.
¿Qué relación existe entre esos objetos olvidados y tu propia historia?
Creo que hay mucho de mi experiencia personal en ese proceso. Trabajo con objetos que alguna vez tuvieron una función, que después quedaron atrás y que, sin embargo, todavía tenían algo que decir.

De alguna manera hago con ellos lo mismo que hice conmigo mismo: tomo algo que parecía haber quedado atrás y le doy una nueva oportunidad de existir.
Después de tantos años alejado de la creación, ¿qué significa para ti volver a producir arte?
Crear me da felicidad. Una felicidad sencilla, pero profunda. Elegir un objeto, colocarlo, moverlo y descubrir que funciona de una manera que no había imaginado hace que cada decisión conduzca a la siguiente.
Mientras la obra encuentra su lugar, siento que algo en mí también lo encuentra. Por eso regresar al arte no ha significado simplemente volver a producir obras. Ha significado recuperar una parte de mí mismo que durante mucho tiempo creí perdida.
Hoy puedo decir nuevamente: mi nombre es Raimundo Cabrera, soy artista, una vez más.
Por Yanet KantAlma, El Kentubano (edición 2027, noviembre 2026)










