Kentucky se sitúa entre los estados donde más se gasta en comida rápida, según WalletHub
La época en la que pedir comida rápida era la opción más económica para alimentar a la familia parece estar quedando atrás. Con la constante inflación y los agresivos aumentos de precios en los menús, un nuevo estudio de finanzas personales publicado por WalletHub revela que Kentucky se encuentra en los primeros lugares a nivel nacional en cuanto al impacto de este gasto en el presupuesto familiar en 2026.
Metodología del estudio
Para determinar el verdadero peso financiero de la comida rápida, los analistas de WalletHub utilizaron una metodología más profunda que la simple comparación de precios en los menús. Evaluaron el costo combinado de un pedido estándar representativo —el precio de una hamburguesa, una pizza pequeña y un sándwich de pollo frito— y lo compararon directamente con el ingreso mensual medio de los hogares en cada uno de los 50 estados.
La posición de Kentucky
Los resultados del informe colocan a Kentucky en la preocupante octava posición (N° 8) entre los estados que más gastan en comida rápida. Según los datos, los residentes del “Bluegrass State” destinan en promedio un 0.42% de su ingreso familiar mensual a la compra de estos alimentos.
El impacto también se nota en las ciudades: Louisville se ubicó en el puesto 21 a nivel nacional, y Lexington-Fayette en la posición 60. Aunque un 0.42% parezca un número pequeño en papel, acumulado semanalmente, representa una fuga financiera considerable para familias que ya enfrentan presupuestos muy ajustados.
El panorama nacional
A nivel nacional, Mississippi lidera la lista como el estado donde los residentes gastan la mayor porción de su dinero en comida rápida (0.48% de sus ingresos mensuales). Le siguen Arkansas, Luisiana, Nuevo México y Virginia Occidental. En contraste, Nueva Jersey es el estado donde este consumo representa la menor carga financiera, absorbiendo solo un 0.27% de sus ingresos mensuales promedio.
Consecuencias económicas
Los analistas advierten que la comida rápida ha perdido su gran ventaja de ser una alternativa verdaderamente “barata” frente a las comidas caseras. Además de los conocidos riesgos para la salud asociados con su consumo frecuente, los expertos financieros recomiendan ahora presupuestar estas comidas como un “gasto ocasional”, en lugar de considerarlas una solución recurrente y económica para la alimentación diaria.









