Rostros locales: De soñar en Cuba a servir en el Army, la determinación de Amely

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Amely Beatríz Castro Giner es una joven cubana originaria de La Habana, cuya historia refleja determinación desde sus primeros pasos en EEUU. Llegó en agosto del 2022 mediante un proceso de reclamación familiar, pasando previamente por Guyana, donde ya dejaba claro su propósito: al ser preguntada sobre su futuro, respondió sin titubeos que deseaba unirse al Army. Tras establecerse en Louisville, Kentucky, comenzó a construir el camino que la llevaría a convertir esa meta en realidad, demostrando desde el inicio una visión clara y una voluntad firme de superación:

¿Cómo fue tu proceso de adaptación al llegar a este país?

Mi adaptación fue más fácil gracias al apoyo de mi mamá y mi padrastro, quienes prepararon todo antes de mi llegada. Estudié en Newcomer Academy, donde aprendí inglés y me adapté al sistema educativo. Luego pasé a Doss High School, en la academia de Medicina, donde aprendí sobre enfermería y las oportunidades para el college y la universidad. Durante ese tiempo también fortalecí mi fe al aceptar a Jesucristo, lo cual fue clave en mi proceso personal. Además, al naturalizarse mi mamá, pude obtener la ciudadanía antes de cumplir los 18 años, lo que me abrió más oportunidades dentro del Army.

¿Qué te motivó a unirte al Army?

Desde Cuba me llamó la atención ver a un familiar que se había unido al Army. Al llegar a EEUU y conocer más sobre la carrera militar, me apasionó lo que representa: honor, disciplina y oportunidades. Mis maestros incluso me ayudaron a contactar a un reclutador. Después de graduarme de High School, inicié el proceso para enlistarme.

¿En qué área o unidad te desempeñas actualmente?

Actualmente estoy en AIT (Advanced Individual Training) en Fort Lee, Virginia, preparándome como 92A, especialista en logística de suministros.

¿Cómo ha sido tu experiencia dentro del Army hasta ahora?

Ha sido una experiencia intensa: emocionante, retadora y llena de sorpresas. Cada día trae nuevos desafíos, desde las corridas de la mañana hasta las formaciones en la noche.

¿Qué tipo de entrenamiento has recibido como soldado?

Durante el Basic Training recibí entrenamiento con el rifle M4, disparando a distancias de hasta 300 metros. También aprendí a lanzar granadas, completar cursos de obstáculos y realizar caminatas de 12 millas hasta el curso de infiltración, requisito final para graduarme.

¿Cuáles han sido los mayores retos que has enfrentado en esta carrera?

El mayor reto ha sido el ritmo constante. Siempre hay algo que hacer, responsabilidades que asumir y roles de liderazgo que desempeñar. Sin embargo, esto me ha ayudado a crecer y adaptarme cada día más.

¿Qué habilidades o valores has desarrollado gracias al Army?

He aprendido valores fundamentales como lealtad, deber, respeto, servicio, honor, integridad y valor personal. También he desarrollado atención a los detalles, entendiendo que incluso lo más pequeño puede marcar la diferencia.

¿Cómo ha influido esta experiencia en tu crecimiento personal y profesional?

El Army me ha hecho más fuerte, valiente y decidida. Me ha enseñado a manejar situaciones bajo presión con calma y profesionalismo, y a vivir con propósito, siempre agradecida por cada oportunidad.

¿Qué metas tienes dentro de las fuerzas armadas y cómo valoras esta experiencia?

Mi principal meta dentro de las fuerzas armadas es estudiar medicina y ejercerla en el Army. Es un camino de sacrificio, pero que realmente vale la pena, porque te reta a superar tus límites y salir de tu zona de confort. Por eso animo a otros jóvenes a considerar esta oportunidad, ya que, además de los beneficios, permite crecer como persona y formarse profesionalmente mientras se sirve a un país.

Por Yanet KantAlma, El Kentubano

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