Algunos restaurantes estatales se convertirán en cooperativas

Más de 20 restaurantes estatales se convertirán en cooperativas en octubre, y otros cientos más podrían pasar a esta forma de gestión no estatal en el futuro si el experimento tiene éxito.

Todos los aspectos del negocio, desde la compra de comidas hasta la repartición de las ganancias serán decididos por los empleados, y no como hasta ahora, por funcionarios del Gobierno. Un proceso similar está en marcha en otros sectores como la construcción, el transporte, mercados agropecuarios y producciones ligeras.

Estos restaurantes serán los primeros en ser cedidos por el Estado desde la masiva nacionalización en 1968.

Las cooperativas se sumarán a los casi 2.000 restaurantes privados que han abierto en la Isla con la ampliación del trabajo por cuenta propia puesta en marcha como parte de las reformas.

“El Gobierno tiene la esperanza de que los cooperativistas —orgullosos de sus negocios y motivados por las ganancias— ofrecerán un mejor servicio y productos de mayor calidad a los clientes, tanto si son turistas o compatriotas”, dijo Richard Feinberg, un experto basado en Brookings Institution, en Washington, y autor de varios estudios sobre las reformas económicas en Cuba.

Algunos restaurantes operan en pesos cubanos. Otros como La Casona de 17 y La Divina Pastora, ambos en La Habana, lo hacen en pesos convertibles (CUC).

La Divina Pastora, situado cerca del Castillo del Morro, en la emblemática Bahía de La Habana, es una edificación propiedad de la empresa turística Gaviota, administrada por militares.

La Casona de 17 pertenece al Ministerio de Turismo y está a cargo de la cadena Palmares.

“Somos un proyecto piloto, pero en el futuro creo que todos los restaurantes en Palmares se convertirán en cooperativas”, dijo Marylin Herrera, aludiendo a la empresa estatal que opera restaurantes de lujo en la Isla, durante una visita a La Casona, situado en el barrio habanero del Vedado.

“El Ministerio tiene mejores cosas que hacer”, dijo Herrera, de 25 años, que estudia actualmente la licenciatura en Turismo.

Herrera añadió que será un reto para unos 50 trabajadores que hasta hora eran dirigidos por el Estado, pero opinó que esta forma de gestión les dará “más flexibilidad en la forma de trabajar y de ofrecer los servicios”.

En el Congreso del Partido Comunista realizado en 2011, que aprobó un plan de 311 reformas económicas, Raúl Castro dijo que “el incremento del sector no estatal (…) permitirá al Estado concentrarse en la elevación de la eficiencia de los medios fundamentales de producción, propiedad de todo el pueblo y desprenderse de la administración de actividades no estratégicas para el país”.

Desde entonces, su Gobierno ha entregado en arriendo miles de pequeños establecimientos de servicios y taxis a sus empleados, y ha dado en usufructo tierra ociosa a cubanos interesados en hacerla producir.

“Es un proceso experimental que nos va a permitir conducir todo este proceso y poder después, transcurrido un tiempo, generalizar esta experiencia”, dijo a medios locales la pasada semana Grisell Tristá, miembro de la comisión del Partido Comunista encargada de implementar el plan de las reformas.

Las cooperativas funcionan de manera independiente de las entidades estatales y de las empresas, fijan los precios en función del mercado la mayoría de las veces y reciben un mejor tratamiento fiscal que los emprendimientos privados individuales, según un decreto publicado en diciembre.

La ley les permite tener un número ilimitado de miembros y contratar a otros trabajadores en un período de hasta tres meses.

Si bien es difícil encontrar expertos locales que se opongan a las posiciones del Estado, es relativamente fácil encontrar críticos del proceso.

En el caso de las cooperativas, que según la versión oficial se están constituyendo de forma voluntaria, la mayoría hasta el momento son el resultado de decisiones tomadas al más alto nivel de Gobierno, que está obligando a los trabajadores de las empresas seleccionadas a elegir entre aceptar la gestión cooperativa o quedar desempleados.

“Este no fue un proceso espontáneo de la asociación de base, al menos en la gran mayoría de los casos”, dijo un economista cubano que pidió no ser identificado.

Las cooperativas “se enfrentan a un difícil ambiente de negocios con una infraestructura decrépita, equipos y prácticas bancarias obsoletos, altos impuestos y restricciones sobre el comercio que harán difícil el éxito”, agregó.

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