Elegir el lugar adecuado para recibir atención médica puede ahorrar tiempo, estrés y dinero.
Muchas personas lo han experimentado: una enfermedad o lesión inesperada interrumpe el día, o los análisis de sangre rutinarios se posponen. Hoy en día, las personas tienen más opciones que nunca para recibir atención médica de rutina, desde atención virtual y atención de urgencia hasta clínicas ambulatorias y centros de cirugía. Sin embargo, el lugar donde se recibe la atención puede afectar significativamente tanto los costos como la experiencia general.
Para la atención de rutina o no urgente, como pruebas de diagnóstico por imagen, análisis de laboratorio, infusiones y procedimientos que no requieren hospitalización, generalmente existen dos categorías de opciones: Centros ambulatorios hospitalarios, donde se recibe atención sin ingreso hospitalario; y Centros no hospitalarios, como el médico de cabecera, la clínica de urgencias o la atención virtual.
Por ejemplo, la atención virtual puede ser una opción conveniente para síntomas similares a los de la gripe, alergias, erupciones cutáneas o sinusitis, mientras que la atención de urgencias puede ser más apropiada para esguinces, dolor de oído o lesiones menores. Las clínicas minoristas también pueden ser una opción conveniente y económica para necesidades de atención inmediatas que no sean de emergencia, como vacunaciones, enfermedades leves, exámenes de rutina y servicios preventivos.
Sin embargo, los precios varían según el entorno de atención. Las investigaciones demuestran que el costo de la atención puede variar significativamente según dónde se presten los servicios, incluso cuando la calidad de la atención y los resultados son similares. En muchos casos, las personas pueden recibir la misma atención de alta calidad en otros entornos sin sacrificar los resultados ni la comodidad.
El problema radica en que estas diferencias de costo pueden ser difíciles de prever. Si bien la sala de emergencias puede parecer una buena opción para necesidades de atención de último minuto que no sean de emergencia, generalmente es mucho más costosa y el tratamiento lleva más tiempo que en otros entornos de atención. Además, los casos que no son de emergencia consumen tiempo y recursos de la sala de emergencias que podrían destinarse a casos que ponen en peligro la vida. Por ejemplo, algunos problemas de salud recurrentes, como las infecciones del tracto urinario, pueden manejarse mejor mediante la atención continua de un médico de atención primaria o un especialista, lo que ayuda a abordar las causas subyacentes, reducir los episodios recurrentes y, potencialmente, evitar visitas innecesarias a la sala de emergencias y mayores costos de atención médica.
Fuente: lanereport.com, Traducido por: David Vázquez
Fuente foto: www.elkentubano.com









