Según los médicos, mantener saludable la microbiota intestinal podría ser clave para el tratamiento del cáncer.
Como especialista emergente en cánceres hematológicos como la leucemia, el Dr. Marcel van den Brink aprendió a realizar uno de los procedimientos más delicados de la medicina: a principios de la década de 1990, muchos de sus pacientes gravemente enfermos se sometieron a sofisticados procedimientos para reconstruir, o reinstaurar, un nuevo sistema inmunitario.
En este procedimiento, llamado trasplante alogénico de células hematopoyéticas, el sistema inmunitario del paciente se destruye prácticamente por completo con quimioterapia intensiva, lo que permite que las células trasplantadas de un donante lo reemplacen. Hasta que este reemplazo se establezca, el paciente es extremadamente vulnerable.
Los pacientes trasplantados se mantenían aislados, tanto figurativa como, en ocasiones, literalmente, pasando meses en habitaciones con ventilación controlada para protegerlos de los microorganismos. “Las enfermeras y los familiares interactuaban con los pacientes a través de guantes que se transparentaban a través del plástico”, recordó van den Brink.
Para mantener un estado libre de gérmenes hasta que el nuevo sistema inmunitario se estableciera, los pacientes también recibían altas dosis de antibióticos de amplio espectro. Pero a pesar de todas las precauciones, en la década de 1990, aproximadamente una cuarta parte de todos los pacientes murieron a causa de infecciones y otras complicaciones, incluida la enfermedad de injerto contra huésped, en la que las células inmunitarias trasplantadas atacan los propios tejidos del cuerpo.
Fuente: wlky.com, Traducido por: David Vázquez
Fuente foto: www.elkentubano.com









