Rostros locales: Cervilio Amador, el nuevo Director del Ballet de Cincinnati

El Kentubano,exaltando, reconociendo, y aplaudiendo las buenas obras y a los líderes de nuestra comunidad

Cervilio Amador aún conserva la pasión de aquel niño que anhelaba bailar en grandes escenarios. Aún se pellizca cada vez que recuerda hasta donde ha podido llegar y todos los sueños que ha podido cumplir. Es imposible dejar de admirar a alguien que con tanto talento mantenga humildad y sencillez. Desde la Escuela Vocacional de Arte de Camagüey hasta convertirse en el Director Artístico del Ballet de Cincinnati en los EEUU, una de las instituciones más importantes de todo el país.

¿Cómo llegó el ballet a la vida de Cervilio?

“Por azar del destino diría yo. Quería ir a la misma escuela de mis hermanas. Ellas me motivaron para que adicionara y poder entrar a la escuela de arte. Lo hice para la especialidad de saxofón y ballet. Aprobé las dos, pero en la que mayor puntuación obtuve fue en ballet. Decidí entrar a la especialidad y mi hermana tuvo mucho que ver en ello. No tardé en enamorarme. Nuestros padres fueron el motor para que nosotros pudiéramos desarrollar habilidades en el arte, y gracias a ellos que nos inspiraron mis hermanas (D Amador Sisters) y yo pudimos lograr cada uno de nuestros sueños”.

¿Recuerdas la primera vez que bailaste en público?

“Ni siquiera fue en un teatro, pero bailar para el público fue un momento único y fue ahí donde decidí que quería hacerlo toda mi vida.”

Logras llegar al Ballet Nacional de Cuba bien joven, ¿Qué sentiste en ese momento?

Para un bailarín llegar a una de las compañías más reconocidas a nivel mundial y poder formarme en el Ballet Nacional de Cuba fue un sueño, recuerdo que pensé en ese momento: ¡lo logré! Allí permanecí dos años en los que viajé por todo el mundo y tuve la oportunidad de adquirir una experiencia que me ha acompañado toda la vida.

Con apenas 19 años decidiste establecerte en los EEUU, ¿Cuándo miras hacia atrás y ves todo lo que has logrado que sientes?

“Pienso en lo arriesgado que fue, en lo que pudo haber sucedido, pero no me arrepiento ni un solo día de esa decisión. Como a todos los emigrantes, me tocó comenzar de nuevo, pero fui afortunado que el Ballet de Cincinnati me abriera sus puertas y me ofreciera una primera oportunidad, la cual aproveché, y desde entonces ha sido parte de mi familia durante muchos años.”

¿Qué sientes cuando bailas?

“Me conecto con el público, siento la energía, las vibraciones, ¡me siento vivo!

¿Sientes que has logrado todo lo que te has propuesto a nivel profesional?

“Me siento agradecido porque jamás he mirado atrás, sino adelante. He crecido profesionalmente y gracias a Dios he tenido una excelente carrera en este país. También a nivel personal mi familia, mi esposa, mis hijos, mis padres, mis hermanas me hacen sentir dichoso de todo lo que hemos logrado y del apoyo que he recibido”.

Me hablas de tus niños, ¿tendremos en el futuro algún bailarín entre ellos?

“Yo creo que mi mayor meta es ayudarlos a que logren todo lo que se propongan. Su mamá es bailarina, mis hermanas son artistas, y quiero estar a la altura de mis padres, quienes fueron los promotores número 1 de nosotros.”

Han sido 20 años en los que has enfrentado profundos desafíos y que te han llevado a asumir un nuevo rol dentro del ballet. Cuéntame de esta nueva etapa como Director del Ballet de Cincinnati

Estoy muy orgulloso de ser parte de la vibrante comunidad artística de Cincinnati. A lo largo de los años, he colaborado con la Ópera de Cincinnati, y me he desempeñado como director artístico y cofundador de Moving Arts.

Yo me retiré hace algunos años, pero la danza es mi vida y es un reto asumir el legado de quienes me precedieron. El nuevo rol de Director se trata de un profundo honor que espero poder siempre estar a la altura y que el Ballet crezca y se mantenga al nivel que está.

Por Yany Díaz, El Kentubano, edición 174, febrero 2024

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