Rostros locales: Jesús Ayon, un Sugar King en Kentucky

El Kentubano, edición 123, octubre 2020

Jesús Ayón también lee El Kentubano
Jesús Ayón también lee El Kentubano

Por Yany Díaz, El Kentubano

Jesús Ayon conserva en su memoria una parte trascendental del deporte cubano. Será quizás porque su nombre, se encuentra ligado indisolublemente a unos de los equipos más importantes de la Isla: Los Sugars Kings y por transitividad parte de la historia del béisbol mundial.

Hoy día Jesús es parte de la numerosa comunidad cubana que vive en Louisville, Kentucky, y desde aquí comparte su historia con nosotros.

Corría el año 1954 y un joven Jesús soñaba con ser pelotero en su natal barrio habanero de El Cerro.

“Parte de mi inicio se lo debo a un señor que se llamaba Julio Rojo, que trabajaba como árbitro. Cuando lo conocí, cuando me vio jugar y me motivó a participar en un juego para la selección de figuras para un equipo de alto nivel en el Latino. Julio era una figura de renombre en el béisbol y me vio pichear y me dijo: oye tú tienes muchas condiciones, el lunes hay una selección que van a buscar prospectos y puede llegar lejos. Yo fui ese día temprano, fui el primero en entrar, era una fila grande de muchos jóvenes esperando una oportunidad para brillar, pero Julio confió en mí, en mis aptitudes. Vieron en la prueba que tiraba duro y me firmaron. Yo aún estaba en la categoría juvenil, pero esa fue la oportunidad, el escalón al éxito”.

Los aficionados que sobrepasan la sexta década de vida difícilmente hayan olvidado la historia de uno de los equipos más importantes del beisbol cubano, quizás el único que al menos anheló la oportunidad de obtener una franquicia en las Ligas Mayores de Estados Unidos.

Cubans Sugar Kings, también conocido como Havana Sugar Kings o Reyes del Azúcar de La Habana, fue un equipo de las Ligas Menores de Béisbol con sede en la capital cubana. El equipo participó en la International League de nivel Triple A desde 1954 hasta 1960 y estaban afiliados a los Cincinnati Reds. Disputaban sus partidos en el Estadio de El Cerro, actual Estadio Latinoamericano.

“Un día Roberto Bobby Maduro, el dueño de la franquicia me vio pichear y me ascendió al equipo. Fue una experiencia que no tengo como explicarte, me siento honrado de haber sido parte de ese equipo. Jugué también en otras Ligas de la Florida y de México.”

La hazaña de 1959 y lo que vino luego…¿Qué sucedió entonces en 1959?71822888_10156293742341573_8290637734393937920_n

1959 fue un año turbulento para el país y decisivo para los Cubans. Fue el año de la Pequeña Serie Mundial. En la Liga Internacional, los Sugar Kings habían hecho valer su nombre de Reyes, con dulzura, y llegaban al final de una excelente temporada, justo hasta el borde de la gloria.

Sin embargo, para lograr la coronación total en las Ligas Menores había que destruir primero a los Molineros de Minneapolis.

Los que estaban allí la recuerdan como una batalla heroica, casi una sublime maniobra inmortal. Con la Serie empatada a tres juegos por bando se celebró el partido definitorio, el martes 6 de Octubre de 1959.

Dicen que fue como un canto al coraje, a la bravura y al atrevimiento de un grupo de hombres con la entereza de hacer realidad la divisa de “Un paso más y llegamos”. Y llegaron… con aquel batazo de Daniel Morejón a los jardines que, desde segunda base, trajo a Raúl Sánchez con la carrera de la victoria y la consagración.

El 6 de octubre de 1959 los Kings ganaron en La Habana la Pequeña Serie Mundial. La memorable victoria deportiva, quedo apagada cuando el gobierno desapareció el deporte profesional y con ello les arrebató el sueño a los beisbolistas cubanos. El 8 de Julio de 1960, Frank Shaughnessy le comunicó a “Bobby” Maduro que efectuara los trámites pertinentes para la permuta inmediata del club cubano desde la Habana hacia la ciudad de Jersey City, porque los acontecimientos políticos en la Isla habían generado un clima de inseguridad y desequilibrio, nada positivos para el béisbol.Kentubano Octubre final-21

De esta manera, drástica e insólita, terminó la existencia del que pudo haber sido el primer equipo extranjero en la historia de las Ligas Mayores de Béisbol.

“Yo estaba jugando en México. Decidí regresar a mi país y dedicar mis esfuerzos mis conocimientos a formar figuras nuevas. Sentí satisfacción al hacerlo. Puedo decirte que sentí orgullo al ver brillar a figuras que ayudé a formar”.

¿Cómo ve usted el béisbol cubano en la actualidad?

“Hay figuras prometedoras, con buenas condiciones y prospectos interesantes con capacidad de brillar. Algunos lo hacen aquí y sigo su carrera. El béisbol necesita de constancia y de disciplina y dedicación como me enseñaron a mí.  Admiro a José “Pito” Abreu, sé que va a llegar lejos.”

Jesús es sin lugar a duda una gloria del deporte y destaca esa humildad en alguien que acumula no solo méritos sino la satisfacción de haber sido parte de la élite del béisbol cubano y porque no, mundial.

Fuente de referencia: desdemipalcodefanatico.wordpress.com

 

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