Editorial: Por una Cuba nueva, democrática, prospera y sin dictadura

Por Luis David Fuentes, PE

Esta publicación se siente orgullosa de todos los hermanos cubanos que, desde adentro de la Isla, perdieran el miedo y salieran a las a calles a protestar y exigir cambios radicales en nuestro país. Además del sentimiento de respeto y admiración para con ellos, nos invade la frustración y el dolor de ser testigos, desde la distancia, de la represión y el abuso a la que un pueblo noble y desarmado es sometido ante sus pacíficos reclamos. Violencia alentada por una cúpula cínica y manipuladora que siempre ha promovido al enfrentamiento civil entre hermanos cubanos a través de sus turbas y Brigadas de Fuerzas Especiales. Desde aquí nuestra condena a la dictadura responsable, más temprano que tarde van a responder por lo que hacen.

Nosotros desde aquí respetamos y apoyamos a todos los cubanos dignos y valientes que tomaron las calles, pues nosotros como ellos, queremos tener un país nuevo, con derechos y oportunidades para todos los ciudadanos, con respeto a las opiniones diferentes, con espacio para diferentes preferencias políticas, y con plena libertad individual para replicar lo mismo que hacemos a diario en el exterior: Vivir dignamente del fruto de nuestro trabajo.

Somos una comunidad honesta, decente y muy trabajadora, que nunca hubiese preferido abandonar su patria, pero tuvo que hacerlo por culpa de ese sistema totalitario, comunista y fracasado que ha empobrecido nuestra Isla y ha dividido millones de familias a lo largo de 62 años. Ninguno de nosotros quiso emigrar a otras tierras y dejar atrás nuestros barrios y familias.

Toda la prosperidad lograda en el exilio bien hubiésemos podido alcanzarla en nuestros pueblos y ciudades de Cuba, abriendo negocios, creando riquezas y empleos, compartiendo nuestro intelecto y nuestras habilidades artísticas, deportivas, científicas, etc., en la tierra que nos vio nacer, en lugar de hacerlo en otras partes del mundo. Pero hoy vivimos un momento histórico, y nuestra Fe es grande, de que muy pronto todo esto y mucho más lo estaremos haciendo en la patria nuestra, junto a todos los familiares y amigos.        

Ya han sido suficiente tantos años de separación, muertes y sufrimientos. El cambio está tocando a nuestras puertas. El valor y la dignidad han florecido. ¡Patria y vida!   

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