El río sonó y trajo muy pocas piedras de reformas migratorias

Raúl Castro desinfló el debate sobre la supuesta reforma migratoria al limitarse a reiterar lo mismo que hace cinco meses: “la invariable voluntad de introducir paulatinamente los cambios requeridos”, según informaron tuiteros oficialistas.

“Como era de esperar, no han faltado las exhortaciones, bien y mal intencionadas, para que apresuremos el paso, y nos pretenden imponer la secuencia y alcance de las medidas a adoptar, como si se tratara de algo insignificante y no del destino de la Revolución y la Patria”, dijo el general, según la “versión no oficial” divulgada por un blog de la Seguridad del Estado.

Castro señaló que “no pocos consideran urgente la aplicación de una nueva política migratoria, olvidándose de las circunstancias excepcionales en que vive Cuba, bajo el cerco que entraña la política injerencista y subversiva del gobierno de Estados Unidos”.

El gobernante reconoció que el primero de agosto pasado, hace cinco meses, abordó el tema. Expuso que el régimen se encuentra “trabajando para instrumentar la actualización” de la política migratoria.

“Hoy ratifico todos y cada uno de los pasos realizados en aquella oportunidad, al tiempo que reafirmo la invariable voluntad de introducir, paulatinamente, los cambios requeridos en esta compleja temática, sin dejar de valorar en toda su integralidad los efectos favorables y desfavorables”, explicó Castro ante la Asamblea.

Indulto ‘humanitario y soberano’

Además, Raúl Castro anunció la “excarcelación anticipada de 86 ciudadanos extranjeros de 25 países” y un “amplio indulto de prisioneros por razones humanitarias”, según la versión proporcionada por los tuiteros oficialistas, que descarta al contratista norteamericano Alan Gross.

El Gobierno “indultará a más de 2.900 sancionados”, entre ellos mujeres, ancianos y jóvenes “sin antecedentes penales previos, que obtuvieron un oficio y elevaron su nivel cultural y posibilidades de reinserción social”, según una nota oficial del Consejo de Estado.

El indulto fue calificado como “gesto humanitario y soberano”.

“Serán puestos en libertad algunos condenados por delitos contra la Seguridad del Estado. Todos han cumplido una parte importante de la pena en prisión y mostrado un buen comportamiento”, apuntó la nota oficial.

No se incluyen en el indulto, “salvo contadas excepciones, sancionados por delitos de espionaje, terrorismo, asesinato, homicidio, tráfico de drogas, pederastia con violencia, robo con fuerza en vivienda habitada, violación y corrupción de menores”.

Entre las afirmaciones más cínicas de su breve discurso, el general condenó la represión contra los indignados en otros países y pidió a los gobiernos occidentales “consultar las políticas económicas con sus pueblos”.