Encuesta: El 61 por ciento de los exiliados se opone a una vuelta de las restricciones de 2004

El 61% de los cubanos residentes en el condado Miami Dade se opone a una vuelta de las restricciones impuestas por el Gobierno de George W. Bush en 2004 a los viajes familiares y el envío de remesas a Cuba, reveló una encuesta del Departamento de Estudios Globales y Socioculturales de la Universidad de la Florida (FIU) y el Cuban Research Institute (CRI).

El rechazo es mayor, un 76%, entre quienes llegaron a Estados Unidos después de 1994.

Los resultados del sondeo fueron presentados el lunes en la Ermita de la Caridad del Cobre, de Miami, junto al informe La diáspora cubana en el siglo XXI.

Los datos contradicen declaraciones del legislador cubanoamericano Mario Díaz-Balart, quien promueve una enmienda para eliminar la flexibilización de las visitas y el envío de dinero a familiares en la Isla aprobada por la Administración de Barack Obama en 2009.

Díaz-Balart, republicano por Florida, ha asegurado que la mayoría de los exiliados apoya su propuesta.

En la práctica, la enmienda volvería a limitar a uno cada tres años los viajes que los cubanoamericanos pueden hacer a la Isla, restringiría la cantidad de dinero que pueden enviar y los familiares a los que les estaría permitido recibirlo.

Pese al rechazo a una eventual marcha atrás de la flexibilización implementada por Obama, la mayoría de los exiliados (56%) se mostró a favor de la continuidad del embargo, aunque un 53% consideró que no funciona y un 27% que no funciona muy bien.

Entre el 44% que se declaró en contra predominaron los entrevistados que llegaron a Estados Unidos después de 1994 y tienen entre 18 y 44 años.

El sondeo, que cerró el 19 de septiembre pasado, se aplicó a 648 cubanos elegidos aleatoriamente en el condado de Miami-Dade. Fue dirigido por el profesor Guillermo Grenier, de la FIU, y realizado con fondos de la Fundación Ford.

Sobre la posibilidad establecer un diálogo nacional entre exiliados, la disidencia interna y representantes del Gobierno cubano, el 38% se declaró completamente a favor, el 20% mayormente a favor y el 32%, absolutamente en contra.

El diálogo recibió mayor apoyo, de un 47%, entre quienes emigraron después de 1994.

El sondeo preguntó además si se debe permitir a compañías estadounidenses la venta de medicinas y alimentos a la Isla.

En el primer caso, el 48% de los consultados dijo estar completamente a favor y el 16%, completamente en contra.

Las ventas de alimentos recibieron un respaldo del 42%, mientras un 24% las rechazó.

Un 57% de los entrevistados consideró que Washington debe permitir, sin restricciones, los viajes de estadounidenses a la Isla. La cifra subió al 75% entre quienes se exiliaron después de 1994. Del total, un 43% dijo que no.

Por otra parte, un 58% de los encuestados se mostró favorable a un restablecimiento de relaciones diplomáticas entre La Habana y Washington, y un 42% se opuso.

En este caso, la mayor aceptación (un 76%) estuvo entre los entrevistados de entre 18 y 44 años.

El informe La diáspora cubana en el siglo XXI, presentado por primera vez el pasado 7 de octubre en Washington, incluye el examen de las mejores prácticas en materia de políticas migratorias y relaciones con las respectivas diásporas de varios países del entorno cubano.

Hace, además, un análisis de la diáspora cubana, su potencial para el futuro desarrollo nacional y las dificultades que existen para poder materializarlo.

El documento fue elaborado por una comisión integrada por Uva de Aragón y Juan Antonio Blanco, de la FIU; Jorge Duany, de la Universidad de Puerto Rico; Jorge Domínguez, de la Universidad de Harvard; Carmelo Mesa Lago, de la Universidad de Pittsburg, y Orlando Márquez, director revista Palabra Nueva, de la Archidiócesis de La Habana.

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