Rostros locales: Adrián Argota, trayendo música desde Santiago hasta Louisville

El Kentubano, edición 136, diciembre 2020

Por Yany Díaz, El Kentubanoimage_6483441(1)

Sus primeros recuerdos son de su natal Santiago de Cuba, cuando a inicios de los años 90, la conga de San Pedrito y la de los Hoyos llegaba hasta el Distrito José Martí de la urbe santiaguera para arrastrar a su paso a todos los habitantes. Adrián Argota Guerra recuerda sus primeros pasillos de baile detrás de la comparsa, tal vez porque algún vecino le dijo a su madre que ese niño tenía “un oído musical” y estaba destinado a ser artista.

“Yo creo que fue el destino quien quiso que yo fuera músico y recuerdo que cuando comencé en la escuela de arte, todos querían ser percusionista, pero había muchos, y me dieron a elegir, escogí el trombón. Se trata de un instrumento que tal vez no muchas personas reconocen pero que tiene una presencia indiscutible en la música popular cubana y en la actualidad en el reguetón”.

¿Cuándo comienzas a dar esos primeros pasos como músico?

“Como trombonista entre primero en la Escuela Nacional de Arte y luego me gradué en el Instituto Superior de Arte. Desde los 17 años comencé a tocar con Juan Carlos Alfonso y Dan Den y te puedo decir con orgullo que no hubo carnaval en Cuba de esa época en que hice bailar a muchos con mi trombón”.

Durante esta etapa, me comentaste que también incursionaste en otros grupos…

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“Creo que en todas las agrupaciones que he tocado han sido escuelas para mí y experiencias gratificantes, pues también toque con Yulien Oviedo, El Niño y la Verdad, Jacob Forever, y con Gente de Zona. No solo tuve la oportunidad de nutrirme como músico de cada una de las tendencias y nuevos géneros musicales, también de llevar la música cubana a varias partes del mundo. Creo que muy pocas personas tienen la oportunidad de disfrutar lo que hacen y que esto sea su profesión”.

Llegas a Estados Unidos en el 2016, ¿Cómo fueron esos nuevos comienzos?

“Difíciles, sobre todo porque me enfrentaba a comenzar de cero como el 100 por ciento de las personas y al inicio el cuerpo se resiste, pero luego vas cogiendo “el ritmo a la vida”. Tuve la oportunidad de comenzar una nueva profesión e inicié en el Restaurante Havana Rumba desde lavar los platos y recientemente tuve la oportunidad de crecer y en mi depositaron la confianza para manejar uno de los restaurantes de este grupo en Middletown, Kentucky”.

Precisamente este grupo de restaurantes tiene un sello distintivo y es la música en vivo, ¿cierto?

“Así es. Como músico considero que tener grupos en vivo tocando aporta ese ingrediente que nos distingue. Eso se puede observar en la opinión de nuestros clientes y la preferencia por nuestros servicios que también incluye el restaurante Mojitos. Nuestra visión es que nuestros clientes, de cualquier parte del mundo conozcan a Cuba a través del Havana Rumba y para ellos creamos no solo un entorno agradable sino también que pensamos en nuestra tierra para lograr la atmósfera y el ambiente idóneo”.

¿Qué proyectos tienes para el futuro?

“Seguir haciendo música, sin dudas; ella es oxígeno para mis pulmones”.

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