Fe en primera línea: Trabajadores de la salud se valen de la espiritualidad para combatir el agotamiento

Artículo cortesía de Daniel Valcarcel, Testigos de Jehová de Louisville.

Clover Stewart ha pasado gran parte de los últimos 14 meses colocando a fallecidos de COVID-19 en bolsas para cadáveres. A veces se ha sentido como una de las muchas víctimas vivas de la pandemia: trabajadores de la salud de primera línea que, en el apogeo del brote de COVID-19, han asistido en una sola semana promedio a más muertes espantosas que las que habrían presenciado en toda su vida en circunstancias normales.

Una noche de marzo de 2020, en medio de los esfuerzos frenéticos del personal médico, de los sombríos sonidos de pacientes jadeando por respirar y del olor acre a desinfectante, el trabajo de Clover se volvió muy personal: reconoció a una de las fallecidas como la recepcionista con la que ella y su hija embarazada habían hablado recientemente en una consulta médica.

Enfermera Shelby Ramos de Louisville, Ky., dice que su rutina espiritual la sostiene mientras ella trabaja en primera línea.

“Le pedí a Dios no volverme loca”, dijo Clover, quien trabaja en una unidad de cuidados intensivos en Brooklyn (Nueva York) y cree que solo gracias a su fe ha podido sobrellevar la situación. Esa noche, tan acompañada por la muerte y agobiada por la posibilidad de que ella y su hija hubieran contraído el virus, recibió un mensaje de voz. Un testigo de Jehová estaba haciendo un esfuerzo especial por verificar el bienestar de sus compañeros de creencia que son profesionales de la salud y, al mismo tiempo, animarlos con un versículo bíblico alentador.

“Dios estaba conmigo”, dijo Clover al reflexionar en la certeza de que Dios ve sus lágrimas.

En el año que ha seguido, este enfoque espiritual la ha ayudado a ella y a otros trabajadores médicos de primera línea de su comunidad religiosa a combatir el desgaste mental y emocional provocado por esta pandemia.

“Lo que los trabajadores de la salud están experimentando es similar a una guerra civil”, dijo el doctor Andrew J. Smith, director del Programa de Traumatología Ocupacional de la Universidad de Utah, del Instituto de Salud Mental Huntsman, en un comunicado de prensa de su institución.

Según un estudio realizado por el equipo del doctor Smith, más de la mitad de los médicos, del personal de enfermería y de los socorristas que atienden a pacientes de COVID-19 podrían sufrir uno o más problemas de salud mental, entre ellos el estrés traumático agudo, la depresión y la ansiedad.

Esa fue la experiencia de Shelby Ramos, una enfermera psiquiátrica de Louisville, Kentucky. En el principio de la pandemia, el piso del hospital donde ella trabajaba no estaba equipado para tratar a los pacientes enfermos de COVID-19.

“Teníamos que ir a otros pisos del hospital de volada para buscar oxígeno para nuestros pacientes”, dijo Ramos. “La cantidad de personal se bajó a solo una enfermera por 13 pacientes, todos ellos con necesidades médicas relacionadas con el COVID encima de sus necesidades psiquiátricas. Muchos de mis compañeros de trabajo tenían miedo y no querían trabajar en este piso“.

Cuando sus colegas hacían comentarios sobre su actitud positiva, Ramos señalaba la fuente de esa actitud. “Compartía versos de la Biblia como 1 Pedro 5:7, donde nos anima echar nuestras inquietudes sobre Dios porque él se preocupa por nosotros”, relata Ramos. “También, oraba para tener compasión y sabiduría. Yo pedía que Dios me ayudara a ver a las personas como él las ve”.

Las asociaciones psicológicas y psiquiátricas estadounidenses, si bien no defienden ni respaldan a ninguna religión en particular, sí reconocen que la espiritualidad y la fe religiosa contribuyen a hacer frente a la angustia y los traumas.

El doctor Lawrence Onoda, psicólogo clínico en Mission Hills (California), señaló varias formas en que la espiritualidad ayuda, como proporcionar “una esperanza y una razón para vivir, consuelo al pedir respuestas y fuerzas a un poder superior, y una experiencia compartida de apoyo y sentido de comunidad”.

Ramos ha recibido fortaleza de su comunidad religiosa al asistir reuniones por videoconferencia durante la pandemia. Ella y su esposo han forjado una rutina espiritual para sus cuatro hijos, incorporando la lectura regular de la Biblia y contenido bíblico del sitio web jw.org.

“La espiritualidad ha sido nuestra roca y cimiento. Ha habido muchas cosas desconocidas con la pandemia, pero nuestra rutina espiritual ha sido una buena base para nuestra familia. Ha sido una protección”, dice Ramos. “Hasta en los momentos cuando parece que nunca habrá fin de todo esto, yo sé que sí, hay una esperanza. Las cosas van a mejorar”.

Llenar el “tanque” espiritual también ha ayudado a contrarrestar el cansancio emocional de atender a los pacientes durante la pandemia, dice Adrian Barnes, un paramédico de helicóptero con sede en Sacramento (California).

Durante su viaje diario de una hora de ida y vuelta al trabajo, escucha canciones religiosas animadoras y grabaciones de las Escrituras en JW Library, una aplicación gratuita de los testigos de Jehová para Android e iOS, cuyo contenido está también disponible en jw.org. “Eso me mantiene concentrado y tranquilo —señala—. Es como si Dios me hablara en el camino al trabajo y de regreso”.

En sus turnos de 24 horas ve dolor, sufrimiento y desesperanza. “Puede ser emocionalmente agotador”, reconoce. 

Este paramédico recuerda que, cuando llegó a un centro para transportar a una paciente de COVID-19, la vio a ella y a los demás pacientes acostados boca abajo en sus camas de la UCI a fin de reducir la presión sobre los pulmones. En ese momento surrealista, al escuchar el flujo intermitente de aire presurizado de más de una docena de ventiladores, se dio cuenta de la brutalidad despiadada de la pandemia.

“Aquello me abrió los ojos —dijo—. Solo puedo hacer lo mejor que puedo. Llega un momento en que tienes que buscar ayuda de alguien más grande, y ese es Dios”. 

Rodeada de muerte dentro del gélido remolque donde descansan temporalmente las víctimas del COVID, a Clover Stewart le vienen a la mente pasajes bíblicos que ofrecen consuelo, paz y esperanza. Nunca se olvida de orar ni de dar gracias por su familia en la fe. 

 “Dios me sostendrá durante todo esto”, aseguró.

(Para más información sobre cómo obtener consuelo de las Santas Escrituras, visite https://www.jw.org/es/enseñanzas-bíblicas/felicidad-paz-interior/esperanza-real-manana-mejor-promesas-biblia/)

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