Yanexy Beavers, premiada por la constancia y el amor a la familia

Con su experiencia, bien podría dar cátedra de cómo se construye una mujer empoderada. Su espíritu emprendedor la llevó a comenzar desde abajo y aprender todas las profesiones posibles. Aun cuando le era difícil creer en ella, jamás dudó que podría alcanzar cada una de las metas que se propuso. Sobre todo, porque desde que puso un pie en este país, por allá por el año 2000, supo que había llegado al lugar correcto. Yanexy Beavers, es de esas mujeres que no descansa, o como ella misma dice: “no dejes pasar ni un solo día sin que tenga impacto en el mundo que te rodea. Lo que haces, marca la diferencia, y tienes que decidir qué tipo de diferencia es la que quieres hacer”.

¿Cómo se llega a crecer y hoy poder ayudar a tantos emigrantes a encontrar un trabajo?

No sería justo si no hablara de esos comienzos difíciles, pero necesarios, que cada emigrante pasa al llegar a este país. Yo vine sola desde Cuba, primero estuve en California, luego me trasladé a Miami y después llegué hasta aquí. En Kentucky me ayudaron tantas personas, verdaderos ángeles, no quiero omitir nombres, pero si leen esto quiero que sepan que estoy eternamente agradecida. Yo me encontraba sola y recuerdo que llegaba a donde vivía, un pequeño apartamentico, donde tenía las cosas que me habían regalado y no tenía mi familia aquí. Por eso me propuse una meta, y fue trabajar sin descanso para traerlos. No conocía de días, ni de semanas. Me entregué al trabajo y logré esa meta. Ser mánager hoy día de Recursos Humanos y poder ayudar a otras personas, muchos de ellos parte de nuestra comunidad, me hace sentir agradecida, porque es la forma que tengo de devolver todo lo que un día hicieron por mí.

Desde hace 20 años trabajas para Horton Fruit Company, Inc en Louisville, Kentucky, ¿cuéntame cómo ha sido esta experiencia para ti?

“Yo creo que he hecho mi vida en este país al mismo tiempo que me he labrado una carrera profesional en esta compañía. Al tercer día de haber llegado a Kentucky comencé a trabajar aquí. Inicié en la línea donde se pelaban cebollas. Quien ha hecho este trabajo sabe lo que sucede cuando uno lo hace en casa, pero allí yo no sabía si lloraba por pelarlas o porque extrañaba a mi familia en Cuba. Yo me tracé metas, la más importante fue tener a mi familia conmigo, y creo que ese fue el motor para aprender a superarme en todos los aspectos. Yo había estudiado Licenciatura en Inglés y recuerdo que prestaba atención a las órdenes que daban por el radio a mi supervisor, hasta que el oído se me afinó y pude aprender de todo.

Ya más adelante, ellos contaban conmigo para otros departamentos, y lo mismo yo manejaba equipos que estaba en todo para lo que fuera útil. Un día me llaman a la oficina y me ofrecen la oportunidad de trabajar en Recursos Humanos. Ellos creyeron en mí y yo siempre he tratado de hacer lo mejor posible este trabajo y esa constancia es lo que me ha ayudado a crecer.

¿Cuál ha sido el reto más grande?

Llegar sola a este país y crear cada día una nueva experiencia. Siempre que miro atrás me siento orgullosa, primero de lo que Dios me ha dado, que es esta familia maravillosa. Luego un colectivo de trabajo que son mi familia: ¡son muchos años, hemos crecido juntos! Pude reunificar a mi familia de Cuba, eso fue un sueño hecho realidad. También poder tener a mi hija, que recién cumplió 15 años y mi hijo pequeño, poder enseñarles el idioma español y las raíces suyas es de gran orgullo para mí.

¿Qué consejo le darías a un emigrante que llega a este país?

Define el éxito en tus propios términos, alcánzalo en tus propios términos, y vive una vida que te haga sentir orgulloso.

Por Yany Díaz, El Kentubano (Edición 146, octubre 2021)

Exaltando, reconociendo, y aplaudiendo las buenas obras y a los líderes de nuestra comunidad…

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