Informaciones y consejos: Combatiendo la violencia familiar

El Kentubano, edición 118, mayo 2019

La violencia familiar se caracteriza por golpes, gritos, insultos y la manipulación emocional. Las víctimas de este tipo de situaciones suelen tener dificultades para identificar este maltrato.

En este artículo se explicará cómo prevenir la violencia intrafamiliar con 10 soluciones que le ayudarán a desarrollar una comunicación sana y una convivencia que promueva el bienestar de todos los miembros de la familia.

El maltrato psicológico es un tipo de violencia que muchas veces no es reconocida como tal, simplemente porque sus efectos no son tan evidentes como los de la violencia física, por ejemplo.

Uno de los grandes fantasmas al momento de luchar contra la violencia familiar, es el apego afectivo. Este hace que muchas veces se justifiquen comportamientos agresivos, o simplemente que se genere una dependencia “afectiva” en la que se normaliza cierto grado de violencia física o psicológica.

Haciendo una analogía con la salud, la violencia familiar es como una bacteria que va degradando tu cuerpo y tu mente.

Ese deterioro, muchas veces lento y silencioso, va afectando a tus relaciones extra-familiares así como a tu integridad.  En ciertos casos, cuando te das cuenta de lo que estás viviendo, el daño puede llegar a ser irreparable.violencia familiar

5 soluciones para prevenir la violencia intrafamiliar

Es uno de los tipos de violencia más frecuentes: cada día mueren en el mundo cientos de mujeres en manos de sus parejas. También los hombres son víctimas de violencia de género, aunque en menor proporción.

1- Infórmate del tema

Al principio puede parecerte inútil, pero te sorprenderías de la cantidad de personas que desconocen aspectos cruciales sobre la violencia familiar.

Esa ignorancia puede transformarte en una víctima indefensa.

Leer publicaciones en distintos sitios web, o hablar con profesionales puede ayudarte a identificar y prevenir situaciones de violencia.

2- Genera y fomenta un ámbito de respeto

Como integrante de la pareja y de una familia, siempre debes comunicarte con respeto. No hay razón ni circunstancia que justifique un maltrato físico o psicológico.

Ten presente que el respeto no solo implica hablar sin gritar, por ejemplo, también significa saber aceptar las diferencias; ser tolerante frente a lo que no nos gusta, sin que eso implique que lo aceptemos a cualquier precio.

3- No consientas la violencia física

Así sea una mera cachetada o un simple tirón de brazo, por ejemplo, nunca lo permitas. Si te ha ocurrido una vez, no permitas jamás que eso se repita.

La decisión de alejarte del agresor o incluso de presentar una denuncia por agresión física es tuya, y si deseas dar una segunda oportunidad también estás en tu derecho. Pero no confundas las situaciones, y lo más importante no te confundas tú.

Está probado que cuando se acepta esta situación una vez, comienza un proceso de “normalización de la situación”.

¿Qué significa esto? Qué comienzas a relativizar el daño y a pensar que tal vez no fue tan importante. Por no enfrentar otro tipo de problemas, comienzas a asumir este.

4- Plantea claramente tus posiciones

La violencia física es la más evidente, pero la psicológica puede estar “camuflada” bajo diferentes formas y es mucho más frecuente de lo que se cree.

Muchas veces puedes caer en el grupo de las mujeres que, por temor a perder a su pareja, optan por callar, por ser completamente sumisas. O simplemente piensan “no quiero generar más problemas”, “mejor le digo que sí y listo”.

Si piensas diferente, encuentra una forma de decirlo firmemente, con respeto y con claridad.

5- Construye un proyecto de dos personas

Toma una actitud según la cual la pareja sea un proyecto de ambos miembros.

Comunica cómo te gustaría que funcione la vida en pareja y llegar a acuerdos. Existen muchos problemas que se pueden evitar si conoces cómo actuar.

Esto fortalece un espíritu de unión entre ambos, en el que los dos se sienten apoyados y compañeros de ese gran proyecto.

Fuente: lifeder.com