Nos visitó Aurora Bosch, bailarina y maestra de ballet cubano

Aurora Bosh tambien lee El Kentubano(El Kentubano, edición No. 111 Octubre 2018)

Una de las cuatro bailarinas de ballet en Cuba, conocidas como «las Cuatro Joyas», junto a Josefina Méndez, Mirta Plá, y Loipa Araújo, según las denominara el crítico inglés Arnold Haskell.

La ciudad de Lexington, KY se vistió de gala el pasado mes al recibir la gran bailarina y profesora del ballet cubano, Aurora Bosch. No alcanzarían las páginas de esta publicación para escribir sobre este icono de la cultura de la Isla. No obstante, cometeremos un pecado al hacer un breve resumen sobre ella.

En 1959 Aurora concluyó sus estudios de ballet y participó en las audiciones para integrar el nuevo Ballet Nacional de Cuba. Ese año realizó una amplia gira por Suramérica con la compañía y al año siguiente otra a México y los países de Europa del Este, la cual se extendió hasta 1961. Promovida a la categoría de solista en 1962, asumió progresivamente roles del repertorio tradicional y contemporáneo, y otros de jóvenes coreógrafos cubanos.

En el año 1967 fue ascendida a primera bailarina, la más alta categoría en el ballet cubano. Asumió, en el repertorio de la compañía, los clásicos El lago de los cisnes, Coppélia, Giselle (por el obtuvo el Premio Anna Pávlova de la Universidad de la Danza de París-1966), La bayadera, La bella durmiente del bosque; además de las creaciones del siglo XX Apollo y Tema y variaciones, de George Balanchine; Jardín de lilas, de Anthony Tudor; In the Night, de Jerome Robbins, y las obras de los coreógrafos cubanos.

Como integrante del Ballet Nacional de Cuba recorrió todos los continentes, pero su actividad internacional se extendió a otras compañías: el Ballet Clásico de México, del cual fue directora y primera bailarina en 1969; el Ballet Independiente y Ballet Clásico 1970, también en México, donde además fue maestra; los teatros de Ópera de Bucarest, Lasi y Cluj, en Rumanía; de Vilnius, de Odessa y Tashkent, y el Grupo Estatal de Ballet de Moscú, en la ex Unión Soviética; así como a las galas internacionales del I Festival Internacional de Danza de Chicago y la Gala Internacional de Montecarlo.

Su carrera como bailarina alternó, en fecha muy temprana, con la pedagogía, convirtiéndose en una de las maestras fundadoras de la Escuela Nacional de Ballet y de la Facultad de Arte Danzario de la Universidad de las Artes, institución de la que es profesora titular adjunta desde 1987, y de la cual recibió el Doctorado en Ciencias del Arte en el año 2000.

Visita a Kentucky

Tras una invitación del Kentucky Ballet Theater, compañía dirigida por el cubano Norbe Risco, en la ciudad de Lexington, la joya del ballet cubano impartió un seminario de ballet y ofreció dos clases magistrales a los estudiantes de esta academia local y de la Universidad de Kentucky. En la ocasión además se mostró un documental “Fernando Danza Infinita” sobre el reconocido profesor y fundador del Ballet Nacional de Cuba Fernando Alonso.                  Aurora Bosch 1

Durante la visita la gran artista compartió amablemente con algunos miembros de nuestra comunidad y nos comentó:

“Aunque he visitado y bailado varias veces EEUU, es la primera vez que vengo a Kentucky y realmente me ha emocionado mucho conocer de la gran comunidad cubana que acá existe, de sus éxitos empresariales y las cosas positivas que han conseguido; pero lo que más placer me ha dado es conocer del movimiento cultural cubano que existe en Kentucky. La presencia de pintores, bailarines, fotógrafos, actrices y actores, músicos, etc. es algo que no me imaginaba encontrar. ¡Ha sido una muy agradable sorpresa!”

“Acá en Lexington, el hecho de compartir con Norbe y Rafaela, los directores del Kentucky Ballet Theater ha sido algo grandioso. A ellos los admiro muchísimo, no solo por la amistad que nos une, sino además por la dedicación y el trabajo que han hecho durante años, que se traduce en un homenaje a las grandes figuras del ballet cubano, a la primera bailarina Alicia Alonso, al gran profesor Fernando Alonso, y al genial coreógrafo Alberto Alonso. Es una honra mantener nuestras raíces y hacer el arte universal.”