El Gobierno da más poder a Eusebio Leal y le autoriza a cobrar impuestos

Los trabajadores del sector privado y los arrendatarios enclavados en el centro histórico de La Habana tendrán que aportar un porcentaje de sus ingresos para la conservación de esa área, considerada Patrimonio de la Humanidad, según un nuevo decreto oficial publicado hoy.

La edición digital de la Gaceta Oficial divulgó este jueves la nueva regulación, que extiende al sector de los llamados “cuentapropistas” los tributos previstos para las entidades de la zona que no están subordinadas a la Oficina del Historiador de La Habana (OHCH), reportó EFE.

La medida dispone que los trabajadores por cuenta propia y los arrendatarios que operen en esa zona “priorizada para la conservación” contribuirán a su “restauración y preservación con un por ciento de sus ingresos” a la OHCH, que será fijado por el Ministerio de Finanzas y Precios.

El tributo será pagado en pesos cubanos o en pesos convertibles (CUC), las dos monedas que circulan en la Isla, de acuerdo con el tipo de ingresos que tengan los trabajadores privados.

Estos también necesitarán un permiso de la Oficina del Historiador para desarrollar sus actividades en el centro histórico de la ciudad.

Además, las entidades y organismos que tengan oficinas o locales en inmuebles de valor patrimonial en la zona deberán “crear condiciones” para transmitirlos a la OHCH “cuando las circunstancias lo permitan”.

En febrero pasado, el Consejo de Ministros aprobó dar un mayor apoyo a la labor de recuperación de la Oficina del Historiador de La Habana, así como ajustar el decreto de 1993 que regula sus funciones y tareas a las nuevas medidas económicas que impulsa el Gobierno de Raúl Castro para “actualizar” el modelo socialista del país.

El historiador de La Habana y director de la OHCH, Eusebio Leal, destacó a EFE en marzo pasado que el plan de rehabilitación del centro histórico fue “un anticipado anuncio” en Cuba de la “actualización económica”, por basarse en “un principio renovador y de sustentabilidad” y dotado de un “alto nivel de autonomía ejecutiva”.

Leal recordó que en ese ambicioso proyecto tuvo “gran importancia” la experiencia del trabajo por cuenta propia y el régimen impositivo que se aplicó a las actividades privadas y públicas de la zona con gravámenes que revirtieron en la rehabilitación de la ciudad.

El plan de ajustes de Raúl Castro, cuyo objetivo es superar la grave crisis que arrastra la Isla desde hace décadas, incluye una reforma laboral en el sector estatal para eliminar plantillas abultadas, la ampliación del trabajo privado y la eliminación de prohibiciones como la compraventa de casas y automóviles entre particulares.