Rostros locales: Darwing López Cabrera, “Mi mayor sueño es entrenar a un campeón”

Por Yany Díaz, El Kentubano (Edición 141, mayo 2021)

Por sus venas corre sangre, la perseverancia y el sacrificio a la hora de triunfar. Su mayor sueño es entrenar al próximo campeón de boxeo de la familia, una misión para lo que muestra gran empeño. Darwing López Cabrera siempre tuvo claro su pasión por el deporte, adonde llegó desde temprana edad motivado por su padre. Natural de Sagua la Grande en la provincia cubana de Villa Clara, arribó a los Estados Unidos en agosto del 2012 y desde hace varios años se desempeña como entrenador de boxeo en el Gimnasio Cardio Boxing Personal Trainer.

Me contaba que fue su padre quien lo inició en el deporte, ¿cierto?

Yo fui atleta desde que tenía cinco años aproximadamente, mi papá era entrenador de levantamiento de pesas en Cuba y siempre nos inculcó ese amor por el deporte a los dos, a mi hermano y a mí. Nosotros comenzamos con él y a los 9 años iniciamos en las escuelas deportivas en la Isla hasta graduarnos en el Instituto Superior de Deporte Manuel Fajardo.

¿Exigía mucho ser hijo de un entrenador?

Las expectativas eran altas porque su sueño siempre fue que tanto mi hermano como yo llegáramos lejos en el deporte. En el caso de mi hermano Stalin López, el llego a coronarse Campeón Mundial de Boxeo Juvenil en la categoría de los 51 kg en el año 1996. Mi padre nos empezó a entrenar desde bien temprano, lo que más nos entrenaba era boxeo a los dos, pero una vez que nos llevó a la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE), el entrenador allí le dijo a mi padre que el boxeador era mi hermano, y yo tenía aptitudes como luchador. Así llegué a la lucha olímpica, pero siempre me gustaba el boxeo y seguí mostrando interés y practicando con ellos. En algún momento de mi carrera sufrí una lesión en el brazo que de alguna forma frenó mi sueño de seguir compitiendo, pero desarrollé a la vez un profundo interés por dedicarme a la enseñanza y a formar nuevos talentos.

¿Es difícil ser atleta profesional en Cuba?

Imagínate que yo trabajaba entrenando y en algún momento tuve que dejar de trabajar porque ya tenía dos hijos y dedicarme a hacer colchones. Hasta que se me da la oportunidad de viajar a México, mi padre ya vivía allá desde el 2000. Haberse quedado mi padre prestando servicios en México conllevó a que mi hermano, que estaba en esos momentos en el equipo nacional de boxeo, prácticamente le limitaran su carrera deportiva: “por las cosas que se viven en Cuba”. Al saber que mi padre se había quedado afuera de Cuba, pues tampoco tenía muchas expectativas de crecer como entrenador. En el 2009 en México me sentí realizado en mi profesión.

Sin embargo, ahí no termino el sueño de Darwing, ¿cierto?

Cuando llegué aquí pensé que iba a ser difícil incorporarme nuevamente, y pasé por varios trabajos, hasta que se abrieron las puertas a los gimnasios y a retomar mi carrera como entrenador. En estos momentos me siento realizado porque trabajo con niños en el desarrollo de las capacidades motrices básicas. Siempre recomiendo a los padres lo importante que es motivarlos en el deporte por todo lo que les puede aportar para el futuro.

Precisamente cuentas con uno de los proyectos más grandes que es tu hijo Heber.

Mi hijo Heber López, se inclinó por seguir los pasos de su tío en el boxeo, mi mayor sueño es que se convierta en campeón. Estamos en la tierra del más grande de los boxeadores Mohamed Ali y que gran satisfacción para mí que algún día vuelva a poner en alto el apellido nuestro y llegue a ser campeón. Cuenta con mi apoyo y dedicación al cien por ciento.

Exaltando, reconociendo, y aplaudiendo las buenas obras y a los líderes de nuestra comunidad…

Darwing Lopez